CONSULTORIO DE FAMILIA. Controlar la ira

CONSULTORIO DE FAMILIA. Controlar la ira

Pregunta del lector: Mi problema mayor es que no puedo controlar la ira. Todo me molesta. Me molesto si me hablan mucho. En ocasiones, cuando no puedo controlarla, golpeo contra la pared. Prefiero estar solo. Después que exploto, tengo una sensación de alivio. Pero, al tiempo vuelvo a sentir lo mismo. ¿Qué puedo hacer?

Respuesta de la terapeuta. La ira es una emoción que todas las personas sienten y expresan en un momento determinado. El problema aparece cuando se expresa descontroladamente sobre otras personas o sobre sí mismo.
Ahora bien, revise cuáles son las ideas que vienen a su pensamiento, que se constituyen en pensamientos activadores y reforzadores de la ira, que van convirtiéndose en una escalada hasta expresarla violentamente.
¿Qué le sugiero? Identifique el primer malestar de la ira. Una vez logrado, tome en cuenta sus pensamientos. Sin darse cuenta podría estar generando una serie de pensamientos activadores de la ira. Usted está interpretando, posiblemente, lo que ocurre en su entorno como un acto de provocación.
En función de eso, sigue generando ideas erróneas, simplemente, usted las justifica para expresar la ira.
Haga un registro del malestar fisiológico antes y durante la explosión. Deténgase a observar lo que siente.
Las personas con dificultades para enfrentar su ira me han expresado en la consulta las siguientes reacciones: sudoraciones, palpitaciones, sensación de que el pecho le va a explotar, ver todo negro, hipo o hiperventilación. Son algunos ejemplos que les sirvan para iniciar el proceso de identificación.
Es por eso, que dicen: “Sentí un gran alivio cuando exploté, golpeé, estrellé”.
Buscar alivio mediante actos o hechos violentos no es justificable. El desafío es aprender a identificar antes de la escalada y tener control de la ira.
Hay dos técnicas que pueden resultarle manejable, una es, la distracción cognitiva y, la segunda, entrenamiento en autoinstrucciones. Si le resulta difícil practicarlas, busque una persona que pueda acompañarle en este proceso.
Haga conciencia del daño que genera la ira sobre usted. Por eso la importancia de hacer un registro de sus reacciones fisiológicas.
Jamás pierda de vista el daño que le provoca a las personas de su entorno cada vez que hace una explosión.
Asumir la responsabilidad de ira interna, es un paso de avance.
Nadie ni nada que ocurra en su entorno tienen la culpa.
Empiece a entrenarse en el control de la ira.

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