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Plátanos, Balaguer y Meme Viñas

Manuel de Jesús Viñas Cáceres (Meme), nieto del presidente Ramón Cáceres, fue el primer director de la Reforma Agraria, posición que ocupó en tres ocasiones. Fue secretario de Agricultura en dos oportunidades, la primera en el año 1975 y la segunda en 1989. La mayor parte de su vida la dedicó al sector agropecuario, hasta su muerte en julio de 1990. El autor de esta nota fue su asistente de prensa durante varios años ininterrumpidos.
Hombre de productivas iniciativas y de altas dotes profesionales, era al mismo tiempo un excelente expositor, tanto en las aulas universitarias como en los foros nacionales e internaciones en que participaba. Era también dueño de un envidiable humor capaz de cautivar a sus interlocutores.
En el invierno del año 1975, cuando ocupaba la SEA por vez primera, el país sufrió una fuerte sequía que motivó aumentos sustanciales en el precio de los plátanos y otros rubros de consumo diario. La variación en la cotización del producto produjo inquietudes entre los productores de la musácea, planteamientos que recogían con frecuencia los diarios nacionales.
Estando nosotros en misión oficial en Constanza, Meme ofreció una declaración al periódico El Caribe, a propósito de la escasez y amento de precio en la unidad de plátano. Textualmente dijo: “Si los dominicanos quieren comer plátanos, tendrán que pagarlos a precios justos, para que los productores puedan tener incentivos”.
Y a la medianoche de ese mismo día, cuando habíamos regresado a Santo Domingo, timbró el teléfono del despacho de Viñas; en línea estaba el Secretario Rafael Bello Andino, quien comunicó que el Presidente quería hablar con el funcionario.
“Viñas, su declaración sobre los plátanos es poco política, y puede considerarse como una arenga a los grupos de izquierda que no pierden el menor tiempo en criticar al gobierno”, expresó Balaguer”. Tranquilo y sin inmutarse, el secretario expuso al gobernante una serie de detalles y planteamientos que, aparentemente, tranquilizaron al Presidente. El Agrón. Félix Olivares y yo, que estábamos juntos a Meme, consideramos que al día siguiente estaríamos todos cancelados de la cartera del agro. Pero, felizmente, no fue así.
La indignación de Balaguer quedó definitivamente superada con la actitud protagónica asumida por Viñas a raíz de las terroristas declaraciones del diputado reformista por Santiago Andrés Mendoza Pepín, de que el consumo de la carne de pollos estaría causando desviaciones sexuales en los hombres “debido a que hay granjas que utilizan hormonas femeninas en la alimentación de las aves”. Acto seguido, Viñas se cogió el caso para él y rechazó públicamente los conceptos emitidos por el legislador al tiempo que ordenó al especialista aviar de la Dirección de Ganadería, Dr. Estévez Mañaná, realizar un estudio sobre el particular que desmontó las falsas afirmaciones de Mendoza Pepín.
En su segunda gestión en la SEA, viajamos a la prestigiosa Escuela El Zamorano, en Honduras, donde participó como orador invitado en una graduación. Para el regreso ocupamos una pequeña aeronave, marca Cesna 101, donde también viajaba el director del IAD, Antonio Manuel Camilo (Chichí), el Ing. José Miguel Cordero Mora y Olivares. En el regreso estaba la reconocida cantante Rhina Ramírez, cuya presencia no había notado el secretario Viñas. El viaje se hizo largo y tedioso por la turbulencia del momento, lo que provocó cierta inquietud entre los pasajeros.
En un momento y derivado del mismo temor que nos embargaba, el autor de este trabajo salió al baño, y quizás atolondrado por los continuos movimientos del avión, Viñas le vociferó: “Chichí de Jesús, m… con…, no seas tan ruin, que ya estamos llegando”.
“Ay Dios mío… esa es una palabra muy fuerte en mi país”, expresó Rhina a su compañera de asiento, una exuberante dama colombiana.
Luego que Chichí Camilo advirtiera a Meme de la presencia de la cantante en la aeronave el funcionario usó su habilidad, su demagogia y esa diplomacia que le caracterizaba, acudió al asiento de la baladista, le dio un beso en la frente, y le declamó estrofas de un poema épico de Héctor J. Díaz, al tiempo que le preguntó por la salud de su padre, el Dr. Octavio Ramírez Duval. Ese era el intrépido Manuel de Jesús Viñas Cáceres, un gladiador del campo dominicano