Feminicidios: crimen de lesa humanidad

Un crimen de lesa humanidad se refiere a un atentado contra la humanidad (leso significa “agraviado, lastimado, ofendido). Según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional se define una falta de “lesa humanidad” como todo acto “tipificado como asesinato, exterminio, esclavitud, deportación o traslado forzoso de población, encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales del derecho internacional, tortura, violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada u otros abusos sexuales de gravedad comparable, persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, la desaparición forzada de personas, el crimen de apartheid u otro acto inhumano de carácter similar que cause intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”. Muchas de esas definiciones de crímenes son aplicables a las mujeres.
Si, en verdad, la mayor parte del universo (hombres, de honor y principios, y mujeres) se sienten heridos por las ofensas y agresiones inmisericordes de que son víctimas las mujeres. En un mundo donde tanto de discursa sobre los derechos humanos estos le son vulnerados de manera implacable a las féminas con consecuencias tanto inmediatas como de efectos en el tiempo, a las que sobreviven, en el plano psicológico, sexual y social.
A nivel mundial una de cada tres mujeres sufre, o ha sufrido, violencia en su vida; casi 800 millones fueron obligadas a casarse, o forzadas a unión libre antes de los 18 años y más de 250 millones han sido sometidas a mutilación genital, de acuerdo con ONU. Según la Oficina Panamericana de la Salud (OPS) entre 25% y 50% de las mujeres del continente confiesan haber sido víctimas en algún momento de violencia por parte de su compañero sentimental. Entre los 15 y 44 años más del 50% de mujeres y niñas que sufren ultraje lo reciben en su propio hogar. En Chile el 60% de las que viven en parejas han sufrido alguna violencia: en Colombia 20%, en Ecuador 60%, Argentina registra un 37% y en Nicaragua 32%. En la sociedad desarrollada norteamericana una mujer es agredida cada 15 segundos (240 por hora). El 33% de las que llegan a emergencia lo han sufrido en su propio domicilio.
Es verdad que las acciones movilizadoras han impulsado una creciente toma de conciencia sobre la urgencia de emprender acciones contra la violencia de género. Aunque cada vez son más las naciones que integran acciones y legislaciones contra toda forma de violencia de género, todavía la aplicación de las leyes, la defensa y protección efectiva son débiles. ¿Hasta cuándo?


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