Hábitat Dominicana trabaja para reducir el déficit habitacional

Mónica

Hábitat Dominicana tiene como meta reparar, desde este año hasta el 2022, 50,000 viviendas en todo el país, lo que representa un ambicioso proyecto que contribuirá con la reducción del déficit habitacional, que alcanza los 2 millones de unidades.
La información la ofreció Cesarina Fabián, directora de la entidad, quien destacó que el 60% de ese déficit está constituido por viviendas que necesitan reparación, y un 40% que se deben construir. En ese sentido afirmó que ese déficit global crece anualmente en un promedio de 50,000 a 60,000 viviendas.
Tomando en cuenta esa realidad Hábitat Dominicana decidió cambiar sus estrategias de construir casas completas, por lo que en 2010 decidió trabajar en reparación y mejoramiento.

“Producto de eso hicimos alianzas con instituciones de microfinanzas como Banco Ademi y Banco Adopen, a través de las cuales se les presta dinero a las familias que devengan entre uno y cinco salarios mínimos del sector privado”, dijo Fabián al resaltar que esas familias no tienen acceso a préstamos en la banca comercial.
Al ofrecer esa explicación, en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, dijo que las alianzas de Hábitat con las entidades financieras comprende un aporte que hace la institución para los financiamientos.
En ese contexto expresó que la organización que representa no regala viviendas, salvo que se consigan donaciones, por lo que “el 95% de las que reparamos es con acceso a un microcrédito”.

De hecho, en el transcurso de este año ya se han otorgado 5,439 créditos para trabajos de reparación, a tasas que rondan un 15% y 19%, muy por debajo de lo que se presta en el sector de microcréditos, que alcanza hasta un 28%, dijo Fabián.

Pero la intervención de Hábitat Dominicana va más allá de ayudar a las familias a conseguir un préstamo, pues también abarca asistencia para la compra de los materiales, para el manejo del personal que hará los trabajos, y educación en el área de saneamiento.
“Es decir, que al final de los trabajos queda una familia empoderada y con una vivienda en buenas condiciones, lo que incide en su calidad de vida”.
Zonas vulnerables. Hábitat Dominicana, igual que la agencia matriz Hábitat para la Humanidad, no construye ni repara viviendas en zonas vulnerables, es decir, cercanas a ríos, arroyos y cañadas, según explicó Mónica Ramírez, directora de Viviendas y Asentamientos Urbanos de Hábitat para Latinoamérica.
Sin embargo refirió que cuando se hacen intervenciones en esas áreas es por razones humanitarias.
“Pero sí es importante que los gobiernos tomen acciones en el sentido de definir cuáles son las áreas vulnerables, porque muchas veces la razón del desastre no es solamente por la zona, sino por la falta de infraestructuras seguras.
“Nosotros trabajamos en el mejoramiento de la vivienda para que sean resilientes, es decir que sean resistentes a amenazas de carácter natural, y también que las familias estén preparadas, porque el desastre ocurre, en un 50% por desastres naturales, y otro 50% por la falta de una vivienda adecuada.

“En condiciones normales no construimos en zonas vulnerables, hay que reconocer que en las ciudades hay muchas viviendas informales, por la falta de infraestructuras adecuadas”.
Dinamismo económico. Ramírez explicó en el encuentro que el objetivo de Hábitat para la Humanidad es tratar de contribuir con la solución a problemas de salud, infraestructura, y entender la ciudad como un circuito económico que genere oportunidades.
“La vivienda también es un pequeño dinamizador de las economía comunitarias, por lo que allí hay que tratar de activar un circuito económico virtuoso”.
Las viviendas son las ciudades. La experta también expresó que los organismos globales vinculados al sector vivienda dieron un giro a sus políticas de intervención, al advertir que los proyectos inmobiliarios no pueden estar carentes de servicios y de fuentes de generación de ingresos, porque entonces se hacen inhabitables.
Al hacer ese planteamiento puso como ejemplo que en México hay seis millones de casas vacías, y otras tantas en Chile y Brasil, porque se hicieron conjuntos habitacionales que estaban aislados de las ciudades y donde la gente no tenía acceso a salud, educación ni oportunidades de empleo. “Por eso no es suficiente hacer viviendas, sino buenas ciudades”.