Los mexicanos ya no se conforman con el quinto partido, aspiran llegar a la final

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Rusia. Euforia, ese es el sentimiento que embarga a los mexicanos que, después de derrotar a Alemania (1-0), ya no se conforman con el quinto partido (el cruce de cuartos) y aspiran a llegar a la final del Mundial.

“Vamos a romper el maleficio del quinto partido y después a levantar el título. Por el juego que estamos haciendo podemos lograrlo”, comentó a Efe José Luis, oriundo de Querétaro, poco antes del entrar al estadio Rostov Arena.

Horas antes del partido ante Corea del Sur, la afición de la Tri da por hecha la victoria y no piensa más que en que Juan Carlos Osorio y sus chicos les den una alegría que llevan esperando desde 1986.

“Lozano va a fichar por el Barcelona”, dicen orgullosos sus hijos pequeños y su padre añade- “No, por el Real Madrid”. Si los brasileños habían dejado una profunda huella en la capital de los cosacos por su desbordante simpatía, los mexicanos les ganaron por goleada en número y en colorido.

Además de los tradicionales gorros de todos los tamaños y colores, se podían ver atuendos indígenas, abundantes plumas e incluso máscaras de luchadores como “Blue Demon”, el segundo en la lista de popularidad tras “El Santo”.

“Es uno de los luchadores más emblemáticos de México. Quiero que los rusos conozcan nuestra cultura. La lucha es uno de los deportes más ancestrales y tradicionales de mi país”, comentó en la zona de aficionados.

A sus 65 años, Andrés Romero llegó a su primer Mundial procedente de San Luis de Potosí y atrae la atención de todos los viandantes con su gorro de paja equipado con música en vivo y banderas mexicanas y rusas. “Quería venir a Rusia. Era un país enigmático. Se decían muchas cosas contrarias a las que estoy viviendo. Es un país hermoso, una delicia. Estoy sorprendido con su carisma y aprecio al extranjero”, señaló.

Romero reconoce que pensaba “que Rusia era un país cerrado y me he encontrado con un corazón abierto al mundo entero” y pidió a sus compatriotas que se comporten bien. “Sol y la luna vibran a nuestro favor.

Respetamos a Corea, pero México ganará”, dijo un aficionado vestido de azteca, excusa que le permite andar casi desnudo por las calles de Rostov, donde las temperaturas rondan los 35 grados y el sol es de justicia.

“La final será contra la Portugal de Cristiano Ronaldo”, apuntó. Poco importa que Osorio advirtiera la víspera que no había de “dormirse en os laureles” y que el capitán, Andrés Guardado, afirmara que no han logrado aún “absolutamente nada”. “