Qué se dice: Disfunción legislativa

Claudio Acosta

Algunos teóricos del patio acusan al PLD de haber secuestrado al Estado dominicano, y señalan, como ejemplo de su afirmación, el control que  ejerce sobre sus poderes, pero también su capacidad para irradiar los efectos de sus conflictos internos hacia sus principales  instituciones, trastornando sus naturales funciones, mediatizándolas o, en el peor de los casos,  poniéndolas al servicio de sus intereses. El tranque alrededor de la Ley de Partidos, empantanada a las puertas de su aprobación debido a las diferencias entre los seguidores del presidente Danilo Medina y el expresidente Leonel Fernández  en torno al tema de las primarias, es un buen ejemplo, pero desgraciadamente no es el único ni será el último. Alfredo Pacheco, vocero de la bancada del PRM y expresidente de la Cámara de Diputados, acaba de aportar otro al criticar la poca productividad de la cámara baja desde que el PLD decidió alternar la presidencia entre danilistas y leonelistas como una forma de bajar las tensiones entre unos y otros, pues a su juicio, y desde su dilatada experiencia, un año resulta insuficiente para que se pueda desarrollar una buena labor. “Ordinariamente el ejercicio mínimo que un presidente logra hacer es de dos a tres años. Cambiarlo anualmente retrasa los trabajos legislativos y da un desgano, porque en lo que le coge el piso van tres meses; entonces solo tiene un ejercicio bueno de tres meses y eso no alcanza para definir una gestión.” Como consecuencia de esa “inercia”, dice Pacheco, hay mas de 75 informes de proyectos y resoluciones listos para conocerse en el pleno y todo indica que el trabajo por hacer continuará acumulándose, con lo que se agravará la disfuncionalidad de una institución fundamental para la buena marcha de la  democracia como  el Congreso.


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