QUÉ SE DICE: El pueblo y la reelección

Claudio Acosta

Al pueblo, como a Dios, se le invoca tantas veces en vano que hemos aprendido  a cuidarnos de aquellos que, en su nombre, pretenden convencernos de que sus mentiras disfrazadas son verdades tan sagradas como un templo,  cuando en realidad solo son instrumentos al servicio de sus  intereses políticos. Eso explica que tanto en asuntos de religión como de política abunden los farsantes y los demagogos, los que solo se interesan por atajar en su propio beneficio aprovechándose  de los incautos e ignorantes, a  quienes tenemos la obligación de desenmascarar o poner en evidencia. Por eso hay que preguntarle a los legisladores que se identifican con el presidente Danilo Medina cuándo se consultará al “pueblo” para preguntarle si quiere o no quiere que se reforme la Constitución para permitir una segunda reelección del mandatario, y por supuesto qué mecanismo utilizarán para esa consulta. Las diputadas  Isabel de la Cruz y Olfalida Almonte, respirando por la herida luego de conocerse la decisión del Tribunal Constitucional que declaró inadmisible una instancia que buscaba habilitar al presidente Medina para que pueda optar por un tercer período, no entraron en detalles sobre la forma en que se consultará la opinión del  soberano, solo “que se hará lo que el pueblo quiere”. Con demasiado frecuencia, este es el momento de  decirlo, quienes invocan al pueblo para tratar  de hacer valer sus razones confunden sus deseos, o sus necesidades, con la realidad; o mejor dicho, con lo que quisieran que fuera la realidad. En ese error, por lo que  se ve,  han caído estos  reeleccionistas de nuevo cuño, que en un alarde de cinismo y demagogia barata quieren utilizar al “noble y sufrido pueblo dominicano” como un preservativo que se usa y se tira una vez cumple su propósito.


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