QUÉ SE DICE: ¿Mejor un loco que un ladrón?

Claudio Acosta

Si es verdad, como señala la encuesta Latinobarómetro, que apenas el 14% de los dominicanos confía en los partidos políticos, la pregunta que sirve de título a esta columna, eslogan de campaña (sin los signos de interrogación) de Karim Abu Naba´a, candidato presidencial del Partido Verde, adquiere una dimensión distinta, pues ese abismo de desconfianza crea el espacio necesario para que las extravagancias y excentricidades de un candidato inverosímil puedan convertirse en una aterradora realidad. Justo como acaba de ocurrir con Bolsonaro en Brasil, guardando las debidas distancias entre un extreno y otro. Y no lo digo para meterle miedo a nuestra anquilosada y desacreditada partidocracia, que ha demostrado hasta la  saciedad que no aprende en cabeza ajena, ni para congraciarme con nuestros potenciales outsiders, entre los que hay que  incluir también al nieto de Trujillo, quien anda por ahí prometiendo mano dura para arreglar todo lo que anda mal en el país, confirmando el dicho popular  de que  hijo (o  nieto) de gato caza ratones. Desde luego, para que aquí tengamos nuestro propio Bolsonaro parece faltar mucho todavía, sobre todo si primero  hay que  desmantelar todo el poder acumulado  por el PLD  en 20 años   de gobierno  sin controles ni escrúpulos. Pero cuando pienso, por ejemplo, en la fortuna acumulada por el exdirigente de la ADP Radhamés Camacho, un privilegiado ciudadano que tiene prácticamente a toda su familia  (al igual que las principales familias peledeístas) cobrando del Prepupuesto Nacional, y le sumo el  hecho de que la Procuraduría General se ha hecho la desentendida con  la petición de que se investigue su origen,  confieso que pasa por mi mente, aunque solo sea por unos brevísimos segundos, la pregunta, pues en el punto en el que nos encontramos, y el camino por el que nos llevan, no parece tan descabellada ni fuera de lugar: ¿no será mejor un loco que un maldito ladrón?