“Más vale prevenir que lamentar”

José Miguel Gómez

Hace décadas que venimos escuchando está sabia verdad. Es corta la frase, pero dice mucho. Y, en cada caso, nos deja una reflexión, una enseñanza o un aprendizaje, para revisar las actitudes, el comportamiento, la conducta, y hasta los hábitos. “Más vale prevenir que lamentar” se puede aplicar desde la salud, la economía, en lo familiar, pareja, educación o el proyecto de vida.
Prevenir es evitar, cuidar, proteger, organizar, o estar preparado para afrontar un riesgo: que es la probabilidad que tenemos de sufrir un daño, que puede ser en cualquier área de la vida. Las personas que hacen la prevención, se preparan o se protegen para que el riesgo no les afecte, y si les llega a afectar, disponen de varios escenarios o estrategias, para saber responder ante cualquier contingencia; incluyendo, poseer fortaleza emocional para responder de forma resiliente ante las adversidades.
Las personas irresponsables, inmaduras o los que improvisan con sus vidas en todos los órdenes, son indiferentes al riesgo, se exponen o pagan con resultados negativos en todas las circunstancias.
Sabemos que en términos atmosféricos: ciclones, huracanes, terremotos, impactan a las personas o grupos más vulnerables, pero también, a los que no tomaron las previsiones o no se prepararon para soportar los acontecimientos.
En la salud, si no hace chequeo médico, ejercicios, comer saludable, control de tabaco, alcohol, sal, azúcar, carbohidratos; de seguro que su salud se va a deteriorar. Si no practica el ahorro, y si te endeudas de forma irresponsable, si gastan más de sus ingresos, y no paga sus deudas, de seguro que afecta su crédito, su economía y su futuro.
Cientos de personas viven el inmediatismo, “el aquí y el ahora”, les atrae el placer y las gratificaciones inmediatas. No existe el después, no planifican, no esperan, no se detienen a reflexionar antes de tomar una decisión en sus vidas. Es decir, no previenen, no miden consecuencias, ni riesgos, ventajas o desventajas; sencillamente, los moviliza o le seduce un estímulo, que al final, les lleva a una lamentación, una culpa, o una frustración y un autocastigo.
Lamentar es repetir siempre lo mismo, con los mismos resultados, optando por actitudes pesimistas, victimizantes, que no permiten la reflexión, la revisión de actitudes, ni de pensamientos, para gerenciar la vida de forma diferente.
Las personas que piensan mal, refuerzan comportamientos negativos y, por tanto, sus resultados de vida suelen ser negativos. Debido a que asumen un sistema de creencias distorsionadas, o limitantes: “siempre las cosas me salen mal” “tengo mala suerte” “nadie ayuda a nadie” “todas las parejas son malas”, “el dinero nunca alcanza” “las cosas van de mal en peor” etc.
El cerebro humano ha evolucionado y nos ayuda con la neuroplasticidad, a comprender la conducta, las motivaciones, nos prepara para prevenir o sopesar los riesgos e indicadores que nos predicen que vamos mal, o que terminaremos mal. Sin embargo, las personas con poca inteligencia emocional y social, repiten los mismos patrones de conductas, los mismos hábitos, sin importar que sus resultados de vida sean inadaptativos, disfuncional o poco asertivo.
La salud mental implica prevenir, priorizar, gestionar y gerencial el proyecto de vida de forma integral: en lo familiar, lo emocional, el trabajo, lo social, lo espiritual, lo económico, el presente y el futuro para armonizar y obtener la fluidez.
Pocos adultos organizan sus pensiones, jubilaciones, su adultez o vejez. Pero también, pocos jóvenes se toman tiempo para organizar un proyecto de vida saludable, integral, con propósitos y factores protectores que les previenen de los riesgos.
“Más vale prevenir que lamentar”, se puede prevenir la depresión, el suicidio, las frustraciones en cadenas y las ataduras que muchas veces reforzamos en la vida. Utilice su inteligencia, su madurez o sabiduría para reflexionar, no para culpar a otros o para buscar limitaciones en las circunstancias negativas o en las personas tóxicas. Somos responsables de lo que nos pasa en nuestras vidas y con nuestras decisiones.
Lamentar no es saludable. Aceptar revisar las actitudes, adoptar los cambios y prevenir para tomar acciones que nos lleven a puerto seguro, son resultados de las personas inteligentes, que se toman su vida en serio, y practican la autocompasión y el auto-cuidado. “Es mejor prevenir que lamentar” una decisión y una virtud a tomar en cuenta para obtener mejores resultados de vida.