2017: año de reto y compromiso

El país está ante un gran dilema: o asume el reto de producir los cambios necesarios para enderezar caminos, o se mantiene en la vorágine de disparidades que no conducen a puerto seguro y que son caldo de cultivo para el atraso en todos los órdenes. Para afrontar la situación con probabilidades de éxito tenemos que partir de la premisa de que 2017 habrá de ser lo que hagamos de él con la voluntad enfocada hacia metas que permitan modelar el porvenir que queremos para las presentes y futuras generaciones.
Los dominicanos debemos enfocarnos hacia la eliminación de barreras. Tenemos que hacer cuantas reformas sean necesarias en los ámbitos institucional, económico, político, social, en fin. Deponer las voluntades que han impedido que contemos con una reforma fiscal auténtica, sendas leyes de partidos políticos y de régimen electoral, un sistema anticorrupción que funcione a plenitud, una Justicia suficiente y funcional, una policía tecnificada y bien pagada, una agenda de formación docente acorde con la inversión que hacemos en educación.
Sin incurrir en optimismo de fábula, podemos decir que todo lo anterior está al alcance de nuestra voluntad desde el momento mismo en que nos decidamos a destrabar este país y hacerlo andar hacia el progreso. Hay inseguridad porque hay impunidad, porque existe venalidad y corrupción, porque se permite que la Policía dé preferencia al exterminio en lugar de la investigación inteligente, y porque el Ministerio Público falta a su responsabilidad.
Los dominicanos no podemos ser vacilantes en asuntos de derecho y dignidad humana. Tenemos que estar claros en que no es prudente concebir leyes sustentadas en el dogma religioso y apartadas del rigor científico y el derecho a la dignidad y la vida. El éxito ante los retos que tenemos por delante y que nos acosarán también en 2017 están al alcance de nuestra voluntad. Solo hay que proponerse trabajar por el bien común, que es a fin de cuentas la aspiración suprema.
Si las lluvias recientes sacaron a flote grandes debilidades, tenemos que actuar en el sentido de crear fortalezas, sacar a la g ente de las zonas de peligro, hacer mejor infraestructura y prevenir. Tenemos por delante un 2017 promisorio a pesar de los presagios derivados del resultado electoral de la principal potencia mundial. Tenemos que trabajar fuerte y comprometidos con la causa nacional. La fe, el optimismo y la voluntad mueven montañas. ¡Hagámoslo!

 


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