23 mil pensionados de las FF.AA. y PN sobreviven a duras penas

Militares y policías en retiro dicen antes había más respeto al oficio.

Como bagazo, cáscara seca o residuos de lo que ya no da frutos son abandonados los militares y policías veteranos al llegar a la ancianidad.
En la Hermandad de Veteranos y de Pensionados de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional se cobijan 23 mil militares y policías en retiro, algunos por vejez y otros por problemas de salud, con edades que van desde los 60 a los 90 años.
Tienen todo tipo de enfermedades, hipertensión, diabetes, dificultad en la visión, mala circulación, entre otros padecimientos.
Ahora que no pueden empuñar un arma, que no soportarían realizar operativos policiales y militares ni cuidar a jefes de Estado, dignatarios, funcionarios del Gobierno o simplemente patrullar las calles, se van a sus casas con una pensión de miseria, a la que le descuentan para poder recibir asistencia médica por la Hermandad, planes funerarios y un poco de alimentos.
El presidente de la Hermandad, general retirado Julio Bienvenido Grullón Méndez, presenta el panorama de desatención y desolación en el que terminan los veteranos en la República Dominicana.
La entidad va a cumplir 50 años como institución de servicios en octubre y no tienen presupuesto ni ayuda de nadie, como proclama Grullón Méndez.
Les falta asistencia del Gobierno, del que han intentado conseguir que les coloquen una asignación como organización no gubernamental.
A mucho esfuerzo, consiguieron 15 mil pesos por mes en una entidad del Estado. Necesitan presupuesto de dos millones mensual. Grullón Méndez dice que da pena la afluencia en la clínica, en busca de asistencia en las remodeladas emergencias, departamento de Cardiología y Endoscopia.
Pagan salarios paupérrimos a médicos retirados y a todo el personal que trabaja en la Hermandad.
Esta redactora conversó con varios pensionados.
José Antonio Sánchez, de 71 años, es un teniente retirado del Ejército, con 40 de vida militar. Salió de Bayaguana cargado de sueños y no alcanzó a ser general.
Marcio Sánchez, mayor retirado, entró al Ejército en 1967. Pasaba hasta cuatro días en patrullaje sin ver a sus hijos. Ve como falta de disciplina subir videos a las redes sociales denunciando maltrato en sus instituciones. Agradece a la “guardia” y es profesor universitario.
Jesús María Rodríguez fue retirado como segundo teniente de la Policía. A los 72 años, sufre de la presión, la circulación y requiere de cirugías en sus dos piernas.


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