3.5 y 0.5 ¿al derecho o al revés?

Algunos analistas políticos, con cierta tendencia a la fabulación, han bautizado al presidente Danilo Medina como el opositor a su propio Gobierno, afirmando que el porcentaje de poder que negoció con el Gobierno de Leonel Fernández y que tiene aún como retranca de muchas de sus ejecutorias, le ha impedido hacer más rápida y eficientemente “lo que nunca se hizo” y, de vez en cuando, ha debido “empantalonarse” y enfrentar al caballo de Troya que, para poder ganar las elecciones, tuvo que dejar metido en el Palacio Nacional. Pero la citada ilusión se desvanece cuando los hechos muestran que los métodos son esencialmente iguales porque los intereses del núcleo de poder preponderante no han variado.

Por eso no me sorprende que reformas educativas progresistas, como la tanda extendida en las escuelas públicas, hayan tenido tantas dificultades para implementarse y se hable de almuerzos escolares a base de sardinas pica pica, spaguettis, juguitos, leche de mala calidad y pocas veces alimentación balanceada con nutrientes equilibrados y, aunque se lee en los periódicos que el presidente Medina desea que la gente “tenga con qué vivir mejor, en vez de muchas construcciones”, lo que se percibe es que, del archifamoso 4% para educación, se usará algo así como un 3.5 en infraestructuras y/o construcciones para enriquecer a ingenieros y compañías constructoras y apenas un 0.5 para que los alumnos coman bien y tengan materiales e insumos escolares de calidad, actualizados y en cantidad suficientes.

Ojalá que asignando y gastando el 4% durante varios años, no concluyamos con muchas escuelas construidas y una población estudiantil igualmente ignorante, mal educada y mal alimentada.