7 palabras para efectos locales

Con la vehemencia crítica que les caracteriza, los sacerdotes del clásico Sermón de las Siete Palabras trataron de llegar a los oídos que más importan incluyendo a los activistas del nacionalismo a ultranza que estimula intransigencias. Más aun, el púlpito tronó hacia la silenciosa frialdad del Poder que se solaza en sus “logros” de mucho ruido mientras sus discursos y agenda apenas incluyen lacerantes verdades de la realidad nacional. Los vigentes sueldos de “miseria” retumbaron en la oratoria santa, contra los “funcionarios que devengan sueldos de lujo o se hacen aumentos a pesar de haber alegado que sus instituciones no tienen fondos”, en alusión a hechos conocidos que no han merecido reacciones sancionadoras desde el propio Estado.

En otra declaración usual de la Iglesia, que siempre recibe el silencio por respuesta, los predicadores reprobaron “la corrupción, la impunidad y la injusticia”, afirmando incluso que en este país el Poder envía un desconcertante metamensaje al pueblo: “si robas poco vas a la cárcel, pero si robas mucho no vas”, crítica directa a la falta de sanción; y dieron por cierto que la inmigración ilegal es aprovechada por autoridades para “enriquecerse, explotar y traficar con seres humanos”, opinando que hay autoridades “más empeñadas en asegurar sus cargos más allá del período para el cual han sido electas que en gobernar y servir al pueblo” .

Permanencia de infracciones

Mas allá del énfasis en las cifras de tragedias durante el largo asueto, con un poquito más o un poquito menos de víctimas en comparación a anteriores períodos, viene al caso una vez más deplorar las imprudencias en las que se incurre excesivamente cada año. Causan muertes y heridos y la vida no tiene precio aunque se pierda como resultado de inveteradas insensateces. Muchos perecen por temeridades ajenas. Motociclistas violando normas, Niños mal protegidos y adultos que mueren en balnearios a los que acuden con desprecio a riesgos, más la ingesta desmedida de bebidas. Para esta vez, muchos o pocos, llaman la atención los accidentes con saldos múltiples, incluyendo a gente llevada de encuentro estando ajena a jolgorios. Vuelven felizmente ilesos a sus hogares aquellos que abrieron sus oídos a los llamados a la moderación.


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