A crecer sin dejar algunas lagunas

La “desindustrialización” diagnosticada con preocupación por una parte del empresariado indicaría al menos que el crecimiento de la economía dominicana, certificada oficialmente en un 6.7% en enero y febrero, estaría dejando fuera el renglón que mejor demuestra si el desarrollo es sólido y crea o expande a los medios de producción de bienes para consumo interno y de exportación de mayor valor agregado. Ese decrecimiento confirmaría que no se han creado las condiciones favorables al incremento de la actividad fabril, que es la que más libera de pobreza y subdesarrollo a los pueblos, ni existe una estrategia para crearlas, como expresó el diagnóstico aludido. Son pasos imprescindibles para que República Dominicana se equipare en competitividad a otras economías.
El descenso en la producción de cemento informado por los fabricantes, y en lo que influye que el Gobierno edifica menos, es también señal negativa en un reglón que debe permanecer dinámico para generar empleos y el consumo de otros bienes. El cemento es básico para que estén activos varios sectores con reflejo en el termómetro del crecimiento que en este ciclo podría haber dejado de moverse. Tomar en cuenta además que en enero de este año el Índice Mensual de la Actividad Manufacturera (IMAM) cayó por debajo de los 50 puntos. En consonancia, algunas encuestas reflejan pesimismo con la economía.

Más prevención y nivel primario

Los hospitales públicos y no pocas clínicas privadas accesibles a familias de modestos recursos se caracterizan por una elevada afluencia de pacientes. Salas llenas de bote en bote como si la gente se enfermara más de la cuenta, una apreciación de la que no se andaría muy lejos por lo corto que ha estado el sistema sanitario en motivar la prevención. No basta vacunar. Abundan hábitos que fomentan hipertensión, obesidad, daños renales y diabetes entre otros males sobre los que hay que estimular por medios propagandísticos a la gente a preservarse. Procede extender redes de atención primaria para tratar pacientes que no necesiten acudir a grandes centros con servicios especializados y cirugías mayores. Una atención comunitaria más cercana a hombres, mujeres y niños que con el tiempo reduciría los congestionamientos.