A José Sing Rone in-memoriam

En las populosas barriadas de San Antón y San Miguel era querido, respetado y admirado; igualmente en el ámbito deportivo, específicamente en la Federación de Boxeo, la cual representó en decenas de eventos internacionales.
José Sing (cariñosamente tío José) era un ser humano excepcional, fuera de serie, padre ejemplar, ciudadano recto y disciplinado, afectuoso, con un alto concepto familiar, conversador locuaz, lúcido y con una gran cultura general.
Fue sastre, comisionista, promotor de boxeo, organizando estelares carteleras en la cancha del Centro Social Obrero, pero también le gustaba la música y el baile.
Disfrutaba la vida, a pesar de los quebramientos de salud y la tragedia que constituyó la muerte de su hijo menor (Osvaldito).
Vivió todo lo que pudo y quiso, creó una familia muy unida que veneró y apoyó hasta la muerte. A su esposa Sarah Ureña (fallecida) la idolatró, adoró y ese amor fue reciprocado con creces.
Todos hemos sentido profundamente su fallecimiento, pero los 91 años que duró su existencia, en términos de afectos, impronta y legado duplicaron su edad. José Sing ¡in memoriam! Sabemos que estás en el cielo por tu hombría de bien.


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