A la hora de las definiciones

Los partidos políticos de mayor importancia en el país, y en particular aquel que acumula más presencia en el poder, arriban a un presente que les desafía a la autocrítica y a la transparencia; a demostrar que son capaces de revisar con objetividad ante la historia todo lo que haya podido ocurrir para que algunos de los apellidos sobresalientes de sus activismos aparezcan en expedientes o en impactantes sanciones en el exterior por alegada corrupción. Son, lógicamente, los tribunales los que están llamados a validar o revocar acusaciones con previa presunción de inocencia; pero a las organizaciones en las que se han destacado tales personas les corresponde la obligación de contribuir a los esclarecimientos separándose institucionalmente de las conductas puestas en alegado cuestionamiento y lanzándose a juicios disciplinarios propios contras las impresiones negativas que sobre ellos reflejan generalmente las encuentas.

El silencio o la omisión de actos indicativos de que las altas dirigencias comparten la preocupación del resto de la sociedad ante ejercicios de poder supuestamente justiciables que ya están en la balanza de la diosa Temis, generarían confusión sobre la real posición y criterios de las cúpulas partidarias y restarían apoyo moral a lo que más conviene al país y a la actividad política en general : que se establezcan con meridiana exactitud las responsabilidades de cada quien.

Sumarse a lucha contra el crimen

El civismo obliga a la comunidad a colaborar con las autoridades y sus buenos fines; a estar alerta a cualquier detalle que se haga visible y plantee la posibilidad de informar detalles que resultarían útiles a procesos investigativos o a capturas de autores de crímenes. La Policía y los fiscales siempre necesitarán apoyo, y atestiguar cuando procede es una forma de hacerlo sin complejo de culpa.
Uno de los tantos daños derivados de la peor dictadura de la historia encabezada por el sojuzgador y criminal mayor Rafael Trujillo fue desacreditar el suministro de informaciones a las autoridades competentes. Pero no es lo mismo cooperar con “chivateos” para que un monstruo siguiera oprimiendo y aplastando al pueblo que dar testimonios para una causa justiciera. La lucha contra el crimen necesita de todos.


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