¿ A quiénes envió Johnson  a Santo Domingo en 1965?

http://hoy.com.do/image/article/246/460x390/0/99D00720-9E60-425C-80DE-2221FDB40F37.jpeg

HAMLET HERMANN 
Otro aspecto que parecía influir en la toma de decisiones del Presidente estadounidense era el origen geográfico. En algunos casos prefería a personajes oriundos del estado de Texas, de donde él mismo provenía. 

La espontaneidad no fue uno de los factores que predominaron para que el presidente de Estados Unidos, Lyndon Baines Johnson seleccionara a las personas que buscarían solución a la crisis de 1965 en República Dominicana.

Dada la importancia de la industria azucarera dominicana, el mandatario prefirió escoger de esa rama económica a los principales asesores que colaborarían en su empeño de resolver una situación crítica. Dentro de ese entorno se configuraría el equipo económico y político que buscarían sacarlo del conflicto internacional en el que su empecinada oposición a la democracia dominicana lo había llevado.

Otro aspecto que parecía influir en la toma de decisiones del Presidente estadounidense era el origen geográfico. En algunos casos prefería a personajes oriundos del estado de Texas, de donde él mismo provenía.

Bruce Palmer

El momento que se vivía en la Casa Blanca el 30 de abril de 1965 está fielmente reflejado en la página 116 del libro “La Intervención Dominicana” de Abraham Lowenthal, cuando dice: “El presidente Johnson confió al Secretario de Defensa, Robert McNamara y al general Earl Wheeler, Jefe de Estado Mayor Conjunto, la tarea de frustrar la posible toma de República Dominicana por los comunistas. Respondiendo al cuestionamiento del Presidente, (McNamara y Wheeler) opinaron que una o dos Divisiones podrían necesitarse para tomar República Dominicana.

Al autorizar su utilización y cualquier “otra cosa” que fuera necesaria para lograr el objetivo de evitar una toma del poder por los comunistas, el Presidente ordenó a McNamara que eligiera personalmente al mejor General del Pentágono para que éste fuera enviado a Santo Domingo y asumiera el comando de las fuerzas norteamericanas allí.”

“Menos de media hora después, el general Wheeler seleccionó al Teniente General (temporal) Bruce Palmer Jr. (52 años) para llevar a cabo esa misión. Wheeler le dijo verbalmente a Palmer: “Su misión pública es la de salvar vidas norteamericanas. Su misión real es evitar que República Dominicana sea comunista. El Presidente, ha declarado que no permitirá otra Cuba. Usted tomará todas las medidas necesarias para cumplir con esta misión”.

En ese momento, Palmer comandaba el 18º Cuerpo Aerotransportado del Ejército, el cual estaba compuesto por las divisiones 82ª y 101ª. Específicamente a Palmer se le dijo que podía contar con tantas tropas como fueran necesarias y que todas las unidades bajo su mando estarían desde ese momento a su disposición para la operación Powerpack”.

Este militar texano parecía encaminado a ocupar en corto plazo la posición de Jefe de Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el cargo más elevado al que puede aspirar un militar estadounidense.

República Dominicana sería el crisol desde donde Palmer podría catapultarse o hundirse en sus aspiraciones de ascender hasta el pináculo militar. Bruce Palmer había participado en la segunda guerra mundial como Teniente Coronel (temporal) en la 6ª División de Infantería en las operaciones del suroeste del océano Pacífico entre 1944 y 1945.

Luego comandó la 63ª división de infantería durante la ocupación de Corea del Sur entre 1945 y 1946. Fue promovido a General de Brigada (temporal) en agosto de 1959 y entre 1961 y 1962 fue asistente del comandante de la 82ª división aerotransportada con sede en Fort Bragg.

Los resultados militares obtenidos y el desempeño de Palmer durante la operación Powerpack en República Dominicana parece que no llenaron las expectativas del alto mando estadounidense. En lugar de contribuir a su ascendente carrera hacia la Jefatura de Estado Mayor Conjunto, a partir de 1967 sería enviado a Vietnam donde llegó a ser promovido con carácter temporal al rango de General de Cuerpo de Ejército (cuatro estrellas).

En septiembre de 1974 sería puesto en situación de retiro con el rango de General de Brigada (una estrella).

Ellsworth Bunker

El jueves 3 de junio de 1965 llegó a Santo Domingo la Comisión Ad-hoc designada por la Décima Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA.

Trataban con esto de continuar la inconclusa tarea de una primera misión, encabezada por John Bartlow Martin, que ya había abandonado República Dominicana. Esta comisión la compondría el estadounidense Ellsworth Bunker, Ilmar Penha Marinho, de Brasil, y Ramón de Clairmont Dueñas, de El Salvador. Otra vez volvían a coincidir en las comisiones de la OEA los representantes de dictaduras militares latinoamericanas, así como del país que tres veces en el siglo veinte había ocupado militarmente a República Dominicana.

Cuando Bunker llegó a Santo Domingo como mediador por la OEA ya contaba con setenta años de edad, el mayor entre todos los personajes que actuaban en aquella crisis dominicana. Pero ¿quién era Ellsworth Bunker?

Nacido en Yonkers, New York el 11 de mayo de 1894, su padre fue George R. Bunker, fundador de la National Sugar Refining Company. Estudió en la universidad de Yale donde se especializó en historia y economía. Como era de esperarse, ascendió rápidamente en el escalafón de la National Sugar Refining Company hasta ser Presidente del Consejo de Directores, de donde se retiró en 1959, a los 56 años de edad.

No obstante, se mantuvo como miembro del Ejecutivo hasta 1966. Bunker había organizado la Cane Sugar Research Foundation en New York y se convirtió en el principal ejecutivo de la United States Cane Sugar Refiners Association.

Durante la segunda guerra mundial encabezó la Cane Sugar Refiners War Comitee, una agencia asesora del gobierno. A principios de la década de los años 1940 fue presidente de la Portrero Sugar Company de México y director de la Guantánamo Sugar Company en Cuba, así como del Central Aguirre Associates de Puerto Rico. Su carrera como funcionario público se inició en 1951, cuando tenía 57 años de edad, al ser nombrado por el presidente Truman como embajador en Argentina mientras gobernaba el general Domingo Perón.

Luego sería designado en la India entre 1956 y 1961. En el ínterin actuó como negociador en la conferencia de Ginebra para los conflictos árabe-israelíes y como embajador en Vietnam del Sur (1967-1973).

Participaría en las conversaciones secretas para el traspaso del Canal de Panamá durante el gobierno de Jimmy Carter. Bunker fue el artífice en República Dominicana de la formación de un gobierno provisional que convocaría a elecciones en 1966.

Para encabezarlo, el enviado estadounidense impondría a Héctor García-Godoy, vicepresidente del Partido Reformista encabezado por Joaquín Balaguer y confiable amigo de los gobiernos de Estados Unidos.

El Sugar Bowl del Caribe

Ahora bien: ¿cuántos de nosotros sabemos que la crisis dominicana de 1965 se manejaba desde la Casa Blanca como el Sugar Bowl del Caribe? Sin que fuera demasiado evidente, los principales asesores presidenciales de Lyndon B. Johnson estaban, al mismo tiempo, entre los principales ejecutivos de las más importantes compañías azucareras de Estados Unidos. ¿Qué decir de Abe Fortas, gran amigo personal del presidente Johnson, a quien elevaría a la posición de Juez de la Suprema Corte de Justicia luego de que cumpliera con la misión encomendada durante la crisis dominicana.

Fortas había tenido siempre un asiento durante los 19 años anteriores en la directiva de la Sucrest Company, la cual importaba melazas desde República Dominicana. Fortas fue enviado por Johnson hasta Puerto Rico en una misión clandestina para convencer a Bosch de que denunciara a los constitucionalistas como comunistas. Allá en la residencia veraniega del rector de la Universidad de Puerto Rico, Jaime Benítez, y bajo la cobertura del nombre Irving Davidson, Abe Fortas trataba infructuosamente de neutralizar la posición de Juan Bosch en defensa del movimiento constitucionalista.

O ¿qué podría decirse de ese gran retórico del liberalismo corporativo e íntimo amigo del fenecido presidente Kennedy, Adolf Berle, quien era Presidente de la Sucrest Company y actuó en la crisis como emisario del presidente Johnson en algunos sectores corporativos de América Latina?

¿O es que el sub secretario de Estado de Estados Unidos y embajador itinerante por el continente americano durante esa crisis, Averill Harriman, no formaba parte de la familia Harriman cuyo hermano Roland era miembro prominente del ejecutivo de la Nacional Sugar Corporation?

  ¿O es que el influyente Joseph Farland, antiguo embajador norteamericano en República Dominicana, no era miembro de la directiva de la South Puerto Rico Sugar Company, propietaria del Central Romana Corporation, compañía que posee enormes cantidades de generosa tierra en ese país y era en esos tiempos el más grande empleador de la isla pagando a sus trabajadores apenas un dólar al día?                                                    Colofón

En definitiva, la crisis dominicana de 1965 fue una en la que no hubo ganadores. Eso sí, la gran derrotada fue la democracia latinoamericana. Con República Dominicana y Vietnam a cuestas, la carga resultó demasiado pesada para Lyndon Baines Johnson, hasta el punto de que tuvo que desistir de sus intenciones de reelegirse en la Presidencia de Estados Unidos arrastrando hacia el fracaso al partido Demócrata.