Abrazo solidario para España

España, un país que destaca por su hospitalidad y hermosura, ha sido esta vez el escenario de otro mortífero ataque contra la humanidad. Y Barcelona, punto de encuentro de un vasto arcoiris de nacionalidades y culturas a través del turismo, ha sido el epicentro. De nuevo el desprecio hacia la vida nos salpica a todos, empezando por la nación europea y siguiendo con aquellos países que resultaron golpeados a través de súbditos que en el momento del ataque se encontraban en Las Ramblas de la capital de Cataluña.
Nuestro hombro se arrima al de los españoles en esta hora en que la sinrazón del terror cobra nuevas víctimas inocentes, a nombre de una causa que jamás motivará entendimiento o comprensión. Nuestra solidaridad alcanza también aquellos otros países algunos de cuyos hijos perdieron la vida o han resultado traumatizados de cuerpo y espíritu. Se necesita acumular mucho odio para planificar un atropello masivo o una explosión devastadora que tenga como blanco a gente que solo se divierte de la manera más sana.
Este atentado es una nueva clarinada para todos. Los terroristas no pierden la oportunidad de actuar allí donde menos se espera y donde la ingenuidad y la confianza son garantía de libertad de movimiento. Ha pasado muchas veces. Un abrazo cálido y solidario para la adolorida sociedad española.

Los nuevos frutos de La Victoria

La refriega entre presos que dejó un balance de cuatro haitianos muertos y varios heridos expresa una idea clara de lo que es la cárcel de La Victoria y particularmente un área que los internos identifican como “celda de reflexión” o de “castigo”. Las autoridades no sólo tienen que rendir cuentas por el incidente trágico provocado supuestamente por la posesión del botín de un robo, sino también dar explicaciones convincentes sobre la existencia de un espacio destinado a confinamiento especial y selectivo de prisioneros.
El incidente pone de nuevo sobre el tapete la necesidad de un rediseño del sistema carcelario, de modo que sirva para regenerar conductas y no para envilecerlas, como parece ser el caso. Esperamos, pues, por los resultados de una completa investigación que no obvie ningún detalle de este suceso.


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