Abrir brecha para el primer empleo

Incentivar la creación de empleos para jóvenes fijando reglas de compromiso para empleadores es un camino a emprender prontamente entre autoridades, representantes de la parte laboral y el liderazgo empresarial. El Ministerio de Trabajo hace suyo este criterio y debe esperarse la receptividad de cada ámbito de la vida económica. Habría que esperar cierta resistencia de sentido común: por imperativos de rendimiento y calidad del servicio a prestar por los trabajadores se tiende muchísimo a preferir que la mano de obra que llega a los puestos cuente con experiencia. Es usual además que desde el punto de vista sindical se objete la contratación de principiantes si implica una disminución de derechos en la relación con los empleadores.
Desde su obligada condición de árbitro y de compromiso con las causas sociales corresponde al Estado encabezar la búsqueda de alguna fórmula aceptable para todos que atienda la urgencia de abrir puertas al estrato de la colectividad más urgido de ingresar a la vida productiva, estando los jóvenes en la franja de más agudo desempleo. No habría otra opción para favorecerlos que no fuera a través de un acuerdo multisectorial que conlleve flexibilizar, para sus casos en específico, normas ordinarias para conveniencia simultánea de empleadores y desocupados, incluyendo incentivos tributarios, también transitorios. Un precio a pagar por la multiplicación de las plazas de trabajo.

Mejorar la protección

Las denuncias de desprotección contra la delincuencia en el intramuros del Distrito Nacional están a la orden del día, lo que debería generar muy prontamente un propósito de reforzamiento; allí avanza una promisoria opción para el desarrollo y expansión del turismo, con grandes inversiones públicas y privadas en curso y un revaluación de lo inmobiliario como irrefutable expresión de la importancia que cobra la zona más antigua de esta urbe. Contener a pillos y pistoleros dispuestos a matar implicaría llevar más personal a la zona que cumpla su función adecuadamente entrenado, motivado y equipado para la comunicación y el desplazamiento. Muchos antisociales responden a perfiles muy conocidos. Pero cualquiera de ellos puede pasar tranquilamente ante agentes que no reaccionen por distraerse sin conciencia de sus obligaciones.


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