Academia Ciencias rechaza minería Romero San Juan

Luis Scheker Ortíz, presidente de la Academia, encabeza rueda de prensa sobre minería en San Juan

La Academia de Ciencias de la República Dominicana rechazó rotundamente la explotación de una mina en la comunidad de Romero, en la provincia San Juan, tras advertir que el proyecto se desarrollaría sobre las dos cuencas hidrográfica más importante de la región Sur del país.
En rueda de prensa, la entidad considera apresurado e improcedente el anuncio del Ministerio de Energía y Minas de aprobar el permiso de exploración para que la empresa canadiense Gold Quest desarrolle la explotación sin contar siquiera con el permiso ambiental.
En un documento entregado a la prensa, precisa que la mina de oro proyecto Romero está ubicada entre 900 y mil metros de altitud, por encima de la confluencia de los ríos San Juan y La Guama, cuyas aguas son almacenadas en la presa de Sabaneta, la mayor y única reserva de agua de importancia que sustenta el desarrollo agrícola y pecuario del Valle de San Juan.
Define como contraproducente el anuncio en virtud de que actualmente está en proceso la discusión de un nuevo proyecto de Ley regulatorio de las actividades mineras en el país, elaborado por el propio Ministerio de Energía y Minas y sometido a la consideración de diversos sectores.
Señala que la propia Academia de Ciencias acaba de elaborar un boletín con las observaciones y sugerencias en materia de medio ambiente, biodiversidad y recursos naturales que la nueva Ley minera deberá considerar para impulsar la minería en el país.
Expone que el proyecto cuenta con un amplio rechazo social de diversos sectores de la provincia y comunidades aledañas, incluyendo las autoridades de la iglesia Católica.
Recuerda que el agua es un recurso fundamental en la vida humana en cuanto sostiene sus actividades agrícolas, industriales y de consumo.
Apela al artículo 15 de la Constitución que señala que el agua constituye un patrimonio nacional estratégico, de uso público, inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida. Además, que el Estado promoverá la elaboración e implementación de políticas efectivas para la protección de los recursos hídricos de la nación.
Afirma que la conservación del agua está muy por encima de cualquier otro aprovechamiento, sobre todo, si como desde el propio Ministerio de Energía y Minas se ha dicho que el tiempo de explotación es de apenas siete (7) años, en cuyo período el estado recibiría unos US$224,000,000.00 de beneficios.
Define el proyecto como inviable, tanto en términos ambientales como económico, por tanto, no se puede aceptar inversión a cualquier precio; en el sentido de obtener una cantidad que desde el Estado se considere pírrica, si afecta recursos vitales para el desenvolvimiento humano, como el agua.
Muestra su alta preocupación y llama la atención a toda la sociedad, y particularmente al presidente de la República y al ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a sopesar seriamente la pertinencia de una iniciativa que como esta, tiene un rechazo social alto, en el que extrañamente se adelantan como hechos concluidos procesos inconclusos que abarcan aspectos legales y ambientales.
La Academia de Ciencias se opone a todo proyecto que afecte la biodiversidad, el recurso agua, y carezca de la licencia social, y sobre todo, que perjudique los intereses de la nación en aquellos aspectos que son básicos, fundamentales e imprescindibles para el desenvolvimiento humano.
“No cabe duda que este proyecto tendrá una repercusión directa en la cuenca y nacimiento del río San Juan, afluente del único río que baña el Valle de San Juan y sus actividades agrícolas, industriales y para consumo humano”, afirma la institución.
Convención. La Convención RAMSAR, que promueve a escala global la conservación y protección de los humedales, y de la que República Dominicana es parte contratante, ha publicado que el agua dulce es un recurso sumamente escaso.
Asimismo, que con una población cada vez más creciente, hace más crítica la situación.
De igual modo, que la tendencia es que se generen grandes conflictos a diversas escalas por el uso de este recurso.
También que todos los días, cada humano necesita entre 20 y 50 litros de agua limpia (libre de contaminantes) para tomar, cocinar, asearse.
Señala además, que en la actualidad hay 884 millones de personas que viven sin agua potable.
La Convención precisa que en el 2025 se estima que 1800 millones de personas vivirán en países o regiones con escasez absoluta de agua.