Adiós, Mechi Macarrulla

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Ella era un portento. En sus días en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, fue un caso especial: ya en las lides de docente; o bien, de funcionaria o también, de representante en los organismos de cogobierno de esa casa de altos estudios. Tenía fama de exigente y recta, pero no de dura ni autoritaria. Su trato personal: todos coinciden en ello, era entrañable, muy humana.
Ella, María de las Mercedes Sabater Quintana de Macarrulla, se nos fue para siempre el domingo 9 de julio. En la UASD y en la sociedad en general, se le conocía como La Macarrulla; y en el PLD: “la compañera Mechi Macarrulla.”
En una etapa de su vida, la UASD fue su pasión. A los 22 años de edad, se graduó de ingeniera civil y tres años después se investía como arquitecta. Entre las numerosas especialidades académicas, se destaca el curso sobre Programas y Proyectos de Educación, obteniendo en 1973 el título de Fellow en el Instituto de Desarrollo Económico del Banco Mundial, en Washington, D.C., Estados Unidos. Inició su labor docente en las cátedras de física y matemáticas. Muy pronto fue directora de la escuela de Física y cofundadora de la Facultad de Ciencias, de la que llegó a ser decana. Coronó su trayectoria académica como vicerrectora docente, en la Rectoría del doctor Hugo Tolentino Dipp (período 1974-76).
Fue declarada profesora Meritísima. En esos años desarrolló muchas actividades, siempre laborando como abeja: incansable. Se destacan las comisiones de trabajo de las que formó parte, como la Comisión Central Electoral, delegada profesoral ante el Consejo Universitario y directora de la Oficina de Planeación Universitaria (OPLAU).
A caballo con las actividades académicas y políticas, también tuvo tiempo de ejercer sus profesiones de ingeniera y arquitecta: diseñó y supervisó más de 20 residencias y torres (1958-1985).
Ella y sus hermanos Amelia y José llegaron desde España a nuestro país en 1941, para reencontrarse con sus padres, Poncio Sabater y Amelia Quintana, quienes habían llegado a la República Dominicana como refugiados políticos, al finalizar la guerra civil española (1936-1939) y tras haber permanecido en campos de concentración franceses, al comenzar la Segunda Guerra Mundial. Su militancia republicana y anti-franquista los puso en riesgo de muerte.
Mercedes nació en Labastida, la tierra de su madre, municipio de la provincia de Alava, en la Comunidad Autónoma del País Vasco, el 11 de noviembre de 1927. Su cuarto hermano, Leonardo, nació en Santo Domingo. Llegó al país de 14 años, razón por la que conservó el acento español. En diciembre de 1953, contrae nupcias con el también ingeniero Víctor José Macarrulla Reyes. De esa unión nacieron Víctor José y Leonardo Lisandro. Don Víctor y doña Mechi convivieron siempre en una alianza de acero: academia, familia, ejercicio profesional y política.
Venir de una tradición familiar y colectiva contraria a las dictaduras y las injusticias sociales, los llevó a chocar con el régimen trujillista y generar persecuciones contra ella y sus padres. Por lo que no fue casual que desde muy temprano participara activamente en política apoyando al profesor Juan Bosch; y al fundarse el Partido de la Liberación Dominicana fue de las primeras en sumarse a la nueva organización. Siempre le unió una entrañable amistad con don Juan y doña Carmen Quidiello.
La política fue otra de sus grandes pasiones: militó en el Comité Intermedio 12 de Julio, del que fue su secretaria general. Durante años, las reuniones se celebraban en su apartamento. Algunas, hemos sabido, llegaron a extenderse hasta las 2:00 de la madrugada. “Porque había que concluir la agenda prevista, y no había tiempo que perder”. Especialmente durante las campañas políticas. Desde 1982, fue miembro del Comité Central del PLD.
En las funciones públicas que ocupó, se caracterizó por su eficiencia, honestidad, disciplina y entrega. Mientras fue regidora del Ayuntamiento del Distrito Nacional presidió la Comisión de Asuntos Urbanos.
La Asociación Dominicana de Regidores (ASODORE) declaró que su “trayectoria municipal (…)deberá ser recordada siempre como un modelo de la función normativa y de representación que debe ejercer un regidor en beneficio de su comunidad y de los ciudadanos”.
Fue asesora del Poder Ejecutivo en Asuntos Urbanos, y presidió el Consejo Nacional de Planeamiento Urbano (CONAU), con rango de secretaria de Estado.
La revista Rumbo, en un reportaje dedicado a 11 mujeres dominicanas, titulado “Grandes mujeres en un país pequeño”, comentó sobre ella:
“Su influencia social y profesional, que ha sido mucha y benéfica, no gusta de las estridencias. Y no es porque Mercedes Sabater de Macarrulla sea tímida. Optó, y eso le basta, por hacer las cosas en que ha creído sin dejarse embobar por la parafernalia del estrellato público. Y sin embargo, lo tiene”. (7 de enero de 1998).
Ella hizo suya, como Bosch, la expresión de San Ignacio de Loyola: “El que no vive para servir no sirve para vivir”.
Hoy, en momentos difíciles y complejos para este país y el mundo, nos parece escucharte, Mechi Macarrulla, apostando por la esperanza para tu pueblo y la humanidad toda, con esa tu voz, casi adhesiva; con tu discurso apasionado, intenso, brillante, con la dignidad a flor de piel.


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