Advierte que dinero fácil ha llegado al límite en el mundo

(FILES) This 23 September, 2007file photo shows the front of the Marriner S. Eccles US Federal Reserve Building in Washington, DC. The Federal Reserve is expected 31 October 2007 to imminently dispense a fresh dose of interest rate relief to the world's biggest economy, partly in a bid to offset a nagging housing slump. Most analysts believe the central bank will cut borrowing costs for the second time in as many months following the conclusion of a two-day policy meeting around 1815 GMT Wednesday. Fed watchers anticipate the central bank will announce a cut of a quarter of a percentage point in its federal funds short-term interest rate to 4.50 percent. AFP PHOTO/Karen BLEIER
(FILES) This 23 September, 2007file photo shows the front of the Marriner S. Eccles US Federal Reserve Building in Washington, DC. The Federal Reserve is expected 31 October 2007 to imminently dispense a fresh dose of interest rate relief to the world's biggest economy, partly in a bid to offset a nagging housing slump. Most analysts believe the central bank will cut borrowing costs for the second time in as many months following the conclusion of a two-day policy meeting around 1815 GMT Wednesday. Fed watchers anticipate the central bank will announce a cut of a quarter of a percentage point in its federal funds short-term interest rate to 4.50 percent. AFP PHOTO/Karen BLEIER

Las finanzas mundiales han llegado al límite de lo que el dinero fácil puede lograr, advierte una publicación del diario Financial Times, de la autoría de Rana Foroohar.
“Cuando 10 por ciento de la población de EU posee 84 por ciento de las acciones, el aumento de los precios de los activos no genera inflación, sino desigualdad”, explica.

La autora señala que aunque el primer discurso importante de Jay Powell, el presidente de la Fed, en Jackson Hole el mes pasado dejó en claro que no se alejaría del curso vigente en el corto plazo, quedó intrigada por lo que dijo al final. “Parecía indicar que la Fed sabe que la estrategia actual ya no funciona”, afirma.

“La inflación tal vez ya no sea el primer o el mejor indicador de un mercado laboral ajustado”, dijo Jay Powell, y señaló que “en el período previo a las dos recesiones, los excesos desestabilizadores se vieron principalmente en los mercados financieros y no en la inflación. Por lo tanto, la gestión de riesgos sugiere mirar más allá de la inflación en busca de signos de exceso”.
Para la autora de la publicación, “el presidente de la Fed admite que la financiarización existe y que los mercados ahora son la cola que mueve al perro”.
“Los banqueros centrales y la mayoría de los economistas tienden a trabajar con un modelo que asume que las recesiones económicas crean desaceleraciones en el mercado. Pero Powell insinúa que lo contrario puede ser cierto”, indica la publicación.

Y agrega: “Esto es un gran problema, pero realmente no es una nueva idea. El propio Greenspan era consciente de que la política monetaria y los precios de las acciones fáciles podrían crear burbujas en el mercado que podrían tener efectos terriblemente dañinos en el mundo real”.

Entonces, ¿por qué permitieron el “Greenspan y todos los directores de la Fed que las burbujas se expandieran y estallaran en lugar de evitarlo?”, se pregunta. Y explica: “A pesar de sus referencias indirectas a la “exuberancia irracional”, Greenspan era un regulador favorable a las finanzas que no quería que “se acabara la fiesta”.
Agrega que “sus sucesores, Ben Bernanke y Janet Yellen creían que las bajas tasas de interés eran lo único que estaba impidiendo que la población estadounidense cayera en la miseria económica”.

“Es posible que la desaceleración en las acciones de los mercados emergentes se extienda y sea el factor desencadenante de la recesión económica que la mayoría de la gente prevé que veremos en los próximos años. Ante esto, yo diría que deberíamos abandonar el enfoque de “esperar y ver” de la política monetaria”, afirma la autora de la publicación.
La reducción de las tasas de interés llevó a los mercados bursátiles a alcanzar picos históricos, aunque no impulsó el crecimiento de los salarios reales.


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