Advierten se propagan en los EE.UU. créditos automotrices

Fiat Chrysler y Banco Santander crearon una de las máquinas subprime más poderosas de la industria

Una década después de la debacle hipotecaria, la industria financiera en Estados Unidos ha adoptado otro tipo de deuda de alto riesgo: los créditos automotrices. Y, al igual que la última vez, los riesgos se están propagando, advierte una publicación de Bloomberg y Businnes Week.
En 2009 se vendieron 2,500 millones de dólares de nuevos bonos asociados a los créditos automotrices subprime. En 2016 la cifra aumentó a 26 mil millones de dólares, por encima de los niveles promedio precrisis, según Wells Fargo & Co.
Entre los excesos en que se ha caído en la concesión de créditos para vehículos, se cita que la asociación entre Fiat Chrysler y Banco Santander dio como resultado que en 2013, ante el auge de las ventas de vehículos en Estados Unidos, ambos crearon una de las máquinas subprime más poderosas de la industria.
Según lo revelado, Wall Street ha premiado los criterios poco estrictos que permiten conceder préstamos sin que nadie verifique los ingresos o antecedentes laborales de las personas. Por ejemplo, en fechas recientes Santander apenas comprobaba los ingresos de menos de uno de cada diez créditos empaquetados en mil millones de dólares de bonos, de acuerdo con Moody’s Investors Service. La porción más grande era para vehículos marca Chrysler.
Además, se indica que algunos de sus distribuidores, mientras tanto, manipulaban el proceso de solicitud de crédito a fin de que los deudores de bajos ingresos pudieran salir del concesionario con un auto nuevo, señalaron en documentos judiciales fiscales estatales.
Ante la situación creada, Santander dice que ha cortado relaciones con cientos de concesionarios que promovían préstamos tóxicos, algunos de los cuales incumplían el primer pago.
Al mismo tiempo, Santander planea aumentar el control sobre su división estadounidense de créditos subprime automotrices, Santander Consumer USA Holdings, dijeron personas con conocimiento del tema. En mayo, el banco acordó pagar US$26 millones para resolver acusaciones presentadas por Delaware y Massachusetts como parte de las investigaciones sobre las prácticas de préstamo de la industria automotriz. Santander, cuya sociedad con Chrysler lleva el nombre de Chrysler Capital, no admitió ni negó las irregularidades.
En los últimos años, las prácticas crediticias en la industria subprime automotriz han sido objeto de un mayor escrutinio. Los reguladores y los defensores de los consumidores dicen que se aprovechan de la necesidad de la gente.
Según se advierte, el mercado de la financiación automotriz de un billón 200 mil millones de dólares ha presentado algunas grietas. La morosidad ha aumentado, al igual que las pérdidas en los préstamos subprime. Entre tanto, el fraude de préstamos automotrices se aproxima a los niveles observados durante la burbuja de las hipotecas.


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