Agricultores pagan 20 centavos por M3 agua en riego fincas

Los productores solo riegan en el día y en la noche se pierde el agua

Los productores agropecuarios pagan RD$200 millones por el uso de 11 mil millones de metros cúbicos de agua para regar cuatro millones de tareas al año, pero se pierden más de seis mil millones de metros cúbicos, casi tres veces la cantidad de agua que pueden almacenar los embalses que hay construidos en el país.
Estas afirmaciones son del consultor hídrico Gilberto Reynoso, quien explica que en un país con un déficit hídrico en las zonas del Suroeste y Noroeste y con la incidencia cada vez más evidente del cambio climático, es necesario abordar el tema como uno de los ejes de la política hidrológica local.
“Antes de construir nuevas presas, lo primero es aprovechar el recurso que tenemos y que en la actualidad se desaprovecha”, señala el experto en ingeniería..
Dice que la gestión de la demanda es la única manera de garantizar la sostenibilidad en la disponibilidad de agua en el país. Además, en un panorama global de los recursos hídricos en el país, en el que la escasez tiende a convertirse en un elemento dominante, la gestión de la demanda es la única manera de garantizar la sostenibilidad de la disponibilidad racionalizando su consumo.
Reynoso expresa que esta aproximación se basa en la gestión preventiva del agua, para lo cual es necesario construir y consolidar los escenarios para la aplicación de las políticas, normas, obras y acciones.
El primer paso es la identificación de las dificultades y las necesidades de ajustes que permitan garantizar de manera objetiva el balance entre oferta y demanda del agua.
Además, es necesario la coordinación y colaboración de instituciones y personas responsables de la toma de decisiones y organizaciones públicas y privadas.
Indica que entre los principales medios para lograr una adecuada gestión de la demanda se identifican: el uso de tecnologías de elevadas eficiencias en la conducción, distribución y aplicación del agua como las redes de conducción en tuberías, sistemas de riego presurizados, contadores volumétricos, instrumentos económicos como las tasas y tarifas, instrumentos administrativos como el manejo concertado y participativo del agua, la generación de nuevos comportamientos de la sociedad con respecto al agua para lograr cambio en los patrones de consumo, aplicación de herramientas como la educación ambiental y otros.
“La gestión de la demanda de agua debe verse también desde la perspectiva de la calidad, ya que la disponibilidad real del líquido involucra su calidad. Los vertidos de aguas residuales no tratadas en los cuerpos de agua han venido creciendo de manera tal, que la degradación de la calidad del recurso excede en muchos casos la capacidad de auto depuración y constituye una fuerte amenaza para poder contar con agua suficiente y con la calidad adecuada en varias regiones del país”.