“ALAS Y COLORES”, clamor por la naturaleza

Para instalar las fotografías se construyeron sobre la verja enmarcados metálicos y un sistema de iluminación

De manera excepcional, antes de comentar la maravillosa exposición que tenemos la dicha de disfrutar en el Parque Independencia, es oportuno recordar la historia de esta “galería”, entonces única. Fue un acontecimiento cultural… y el inolvidable artista Tony Capellán, que vivía en frente, expresaba con emoción su alegría por aquellas muestras de fotografía y arte.
Un lugar privilegiado. El Parque Independencia, situado en el kilómetro cero de Santo Domingo, a la vez corazón de la ciudad y sitial patriótico, reúne todas las condiciones -urbanas, políticas, históricas- para que se celebren en su recinto eventos de arte y cultura, de acceso libre para el público en general.
Como parte de la remodelación controversial de 1976, se instaló una verja a su alrededor, también objetada. Pero esas rejas de hierro se iban a convertir en un emplazamiento ideal para la presentación de exposiciones, las cuales podían contribuir a la rehabilitación ciudadana del parque y gozar de popularidad intrínseca, correspondiendo a una política oficial de arte público.
Esta hazaña cultural empezó cuando la Embajada de Francia buscaba, en el 2005, dónde exponer las fotografías del famoso fotógrafo Yann Arthus-Bertrand y sus enfoques de “La tierra vista desde el cielo”.
Exigía un lugar al aire libre, gratuito, accesible a todos los públicos, abierto diariamente, durante las 24 horas, y se logró.
Para instalar las fotografías se construyeron sobre la verja enmarcados metálicos y un sistema de iluminación que, en un primer tiempo, resultaron perfectos. Varias exposiciones de fotografías se sucedieron, provocando el entusiasmo de incontables visitantes y transeúntes, desde reproducciones de pinturas del Louvre, el Prado y el Vaticano hasta la memoria histórica dominicana como la vida de Juan Pablo Duarte y la Revolución del 1965. Sin embargo, las instalaciones se degradaron, la electricidad falló, los temas se trivializaron, y desapareció lo que hubiera podido ser un maravilloso espectáculo permanente…
Felizmente, esta galería resucitó, pero con intenciones mejores que los resultados. Hoy, la magnífica exposición “Alas y colores” propone un verdadero compromiso, educativo, ecológico, estético. Anhelamos que tenga continuación, en calidad y propósitos, reencontrando su público de antaño…
La exposición. La primera exposición en el Parque presentaba bellezas naturales, a menudo sublimes, y advertía acerca de los daños causados en el planeta entero, recordando también las agresiones perpetradas a la tan rica y variada naturaleza dominicana.
Casualmente, la actual exposición, “Alas y colores, aves endémicas de la Española”, en el contexto de la isla y de treinta especies, va en la misma dirección de protección del patrimonio natural y advertencia ecológica, presentando imágenes realmente insuperables.
Antes de que el espectador se acerque y mire, cuadro a cuadro, él no contiene su sorpresa y fascinación. No son solamente fotografías estupendas de las aves en su entorno, sino que cada una se acompaña de una ilustración, tan refinada como precisa, del pajarito referido.
Calificar de fabulosa esta iconografía no sería exagerar: la escritura de la luz y luego del pincel compone fábulas visuales, las aves insulares son sus heroínas, y la moraleja reza que las amemos, preciemos y conservemos, que evitemos su extinción.
Las fotografías con su composición impecable, su coherencia espacial, su motivo central en cada imagen, rinden un homenaje, no solamente a las aves, sino al equilibrio natural y a su perfección, a su vibración y ritmo vital. Las “alas y colores” se convierten en símbolos de toda la naturaleza agredida: si se sigue depredando el medio ambiente y destruyendo su hábitat, las aves desaparecerán definitivamente.
Seis fotógrafos expertos en la naturaleza son los autores, tan sensibles como eficientes en técnica, expresión y estética.
Si la temática contribuye a los atractivos y la seducción de la obra, dentro de esa unidad la diversidad ornitológica propicia la renovación -ave tras ave-, del interés despertado en el espectador y de su encanto. Una muestra que invita a descubrir, mirar, pensar y hasta viajar –ojalá– por la región.
Ahora bien, a la fotografía de cada ave corresponde y responde un dibujo e ilustración, igualmente inmejorable y parte del libro “Alas y colores”, obra bibliográfica magistral en concepción y contenido, diseño e impresión.
La autora de las láminas, Alex Warnick, investigadora y artista norteamericana, obvia admiradora de John Audubon, ha realizado imágenes, recreaciones científicamente perfectas… y cargadas de ternura.
Su hermosura, su refinamiento y delicadeza, impresionan estéticamente: líneas, formas, colores, matices, fluidez, espacio.
Cada exquisita “plancha” se convierte en un ejemplar de colección.
En pocas palabras, este proyecto, hecho realidad, es una joya de inteligencia, educación, gusto y desvelos por la vida.


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