ALERTA. Bosch: Crítica a la mujer por su actitud de sometimiento al hombre

Juan Freddy Armando.
Juan Freddy Armando.

Hoy, expondré mi opinión sobre el contenido del cuento La Mujer, de Juan Bosch. Empezaré dando un vistazo rápido al rol de las mujeres en la narrativa de nuestro autor.

El escritor, en sus distintas piezas narrativas, muestra diversas tipologías femeninas. Cabe anotar que las ve casi siempre con cualidades positivas: laboriosas, valientes, sacrificadas, firmes en sus convicciones.

En ocasiones, son apenas sombra del hombre. Por ejemplo, en novela La Mañosa, donde solo aparece haciendo la pócima curativa al niño enfermo, preparando café o en otros de los roles tradicionales que le asigna una actividad tan masculina como es la guerra o las revoluciones, que es el tema de dicho texto narrativo.

Remigia, en Dos Pesos de Agua, es valiente y decidida, aunque estas virtudes, al extremarse se convierten en desvirtudes: obstinación y temeridad. No obstante, se sabe que la visión positiva de lo arriesgado es la valentía.

La historiaEn Un Bohío aparece tan sacrificada que llega a la prostitución en busca del sustento para su hijita, a quien intenta engañar enviándola al colmado, con la idea de que le daría tiempo a acostarse con el visitante antes de que regresara, y así ganarse el medio peso con el que podría comprarle algo de comer.

En El Indio Manuel Sicuri, la campesina indígena defiende su honor resistiéndose a ser violada por elbandido desalmado que intenta hacerlo aprovechandola ausencia del marido, el cual lo había salvado de la prisión o quizás de la muerte por quienes lo persiguen.

Rumbo al Puerto de Origen trata de una niña inocente y víctima de un padre que no sabe amarla. Este se siente culpable de haberle desgraciado su vida, y ello lo lleva a morir desesperado en búsqueda de aquella paloma ideal que desea regalarle, siendo una locura porquesabe que ya no podrá hacerlo.

VAMOS AL CUENTO LA MUJER

Ahora bien, lo que opino en torno al texto que analizamos, titulado La Mujer, es todo lo contrario de lo que acomodaticiamente han pensado y escrito muchos. Lo ven como una defensa de la mujer, cuando en realidad es una dura crítica a la actitud de sometimiento y esclavitud aceptados con humillación por parte de la esposa, siempre supeditada a su pareja.

POSIBLE VIVENCIA PERSONAL SÍMBOLO DE SU VIDA

La historia, luce tan vívida que parece real, vista, sentida por el autor como una experiencia personal. Aunque ese es el sentido que consigue siempre darnos un buen narrador sobre su obra: ser tan verosímil que no podemos separar lo incierto de lo cierto. A pesar de eso, yo, que he conocido mucho de la vida de Juan Bosch, sé que él fue comisionista y visitador a médicos por varios años en Cuba –país donde escribió la pieza que comentamos- y en esas funciones, recorría kilómetros y kilómetros de solitarios viajes por las carreteras. Él ha contado que siempre llevaba su maquinilla, presto a escribir sus ideas creativas al momento en que fuese posible.

Es poética y conmovedora idea de la inmensa carretera, del sol que la quema, la derrite, la mata, la calcina como una gigantesca serpiente que se desplaza por entre montañas, territorios áridos y secos, bosques copiosos o menudos, ríos, desfiladeros, riscos y rectas tan largas “que da trabajo mirarlas”.

Tal vez, me atrevo a especular, fue él quien vio al hombre que golpeaba a la pareja de manera tan inmisericorde, y él quien se bajó de su vehículo, y se atrevió enfrentarlo. Él quien murió psicológicamente por aquella pedrada en la cabeza, propinada por la persona que defendía del cancerbero que la tenía entre sus fauces y con sus uñas de oso la despedazaba a golpes, la desangraba a puñetazos y patadas. Él quien se atrevió a correr el riesgo de perder algún negocio por llegar tarde, a cambio de hacer justicia enfrentando al salvaje marido.

Esto así porque en su conducta como escritor, político y ser humano en general, este hombre puso en primer lugar siempre, desde niño, los valores éticos; innegociables, indiscutibles, y que defendía a capa y espada, aun cuando lo llevara a la muerte material, social o espiritual.

Hoy día, de alguna manera, el cuento deviene en alegoría de lo que le ocurrió en su vida política, en la cual fue aporreado, apedreado, crucificado, despreciado en vida por el pueblo al que tanto defendió. Ese que ahora lo elogia y endiosa postmortem, se aferra a su limpia conducta para criticar a todos y establecer el criterio de lo justo, incluso frente a algunos que aparentaron ser sus discípulos y luego sacaron las uñas que muy bien escondieron frente a él.

CRÍTICA AL SOMETIMIENTO DE LA MUJER

Nuestro autor era un conocedor al dedillo de las máximas, refranes, expresiones, actitudes y símbolos que componen la sabiduría de los pueblos, especialmente de los latinoamericanos. Porque de niño vivió en el campo, y siempre lo estuvo presente en sus narraciones, así como los elementos del realismo mágico y lo real maravilloso que componen la mente fantasiosa de los pueblos subdesarrollados, adoctrinados en tradiciones de religión, brujería y mitos ancestrales de aparecidos, galipotes, bacás, y otras formas mitológicas.

Por ello, he sostenido en otros artículos que fue Bosch predecesor de eso que luego se ha llamado realismo mágico y de lo real maravilloso cuya creación se atribuye equivocadamente a los escritores del boom latinoamericano.

La referida narración recuerda aquel viejo refrán que señala:“Quien se mete en líos de marido y mujer termina embarrado”. Y es precisamente eso lo que le ocurre al hombre que se detiene a defender a la que es masacrada por el marido.

Es lo que hace la mujer: golpearlo por averiguado, fulminarlo por atrevido, matarlo por entrometido.
Fue apedreado cuando ya tenía al abusador entre sus poderosas manos y dedos apretando el cuello del cuerpo tendido boca arriba; acogotado, descolorido y con la muerte a flor de rostro. Es decir, le tiró en el momento en que el viajero estaba a punto de salvarla de la fiera de su marido, de ese hombre que volvería a golpearla una y mil veces.

Ella, en vez de agradecer el acto de justicia del que le quitó de encima al que la maltrataba inmisericordemente, lo que hizo fue atacarlo.

Por eso sostengo lo que digo en el titular de este artículo: que este cuento es una crítica mordaz de Bosch a la mujer por su actitud de sometimiento ante quien la agrede y humilla y vilipendia.
En la próxima entrega, continuaré hurgando sobre otros elementos del texto que analizo.


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