ALERTA: Correcciones a errores en la definición de música

Juan Freddy Armando.
Juan Freddy Armando.

La clásica definición de música que tenemos hoy es esencialmente la que durante muchos años se ha usado en la enseñanza de esa disciplina artística. No conozco que haya sido cuestionada. La leí por primera vez en el Método de Solfeo Eslava, escrito en 1846. Llamado así por el nombre de su autor, el gran músico y musicólogo español Miguel Hilarión Eslava. Compositor, corista, violinista, pianista y profesor de música, sus creaciones dieron brillo al período musical romántico.

El libro llegó a mis manos cuando a los 13 o 14 años me inscribí en la Escuela de Música de Hato Mayor y empecé mi fugaz aprendizaje de solfeo.

La definición de Eslava es: Música es el arte de bien combinar los sonidos y el tiempo.

 

TRES ERRORES DE ESTA DEFINICIÓN

1. Un primer defecto: uso del calificativo BIEN. Porque lo de bien o mal es algo subjetivo, supeditado al gusto de cada oyente. Por ejemplo, cuando surgió esa importantísima escuela que es el barroco, con Bach y otros, sucedió que muchos músicos de su época no consideraban que en esas composiciones estuviera el bien combinar los sonidos y el tiempo. Pero no podrían discutir que sí era una combinación de sonidos y tiempo, a pesar de no poseer lo que ellos considerarían bien combinar. Aunque en principio sorprendiera a los músicos apegados a lo tradicional, el tiempo demostró que es excelente música.

Otra muestra de ello es que para quienes prefieren la llamada música clásica (o estilizada, como prefiero llamarla) y desprecian la popular, esta última jamás sería el arte de bien combinar sonido y tiempo. Todo lo contrario: no considerarían música a géneros como rock, jazz, son, bachata, merengue, mangulina y otros.

Por todo ello, la palabra bien no debe estar en la definición de música.

2. Focaliza la música solo como combinación de sonidos y tiempo. No incluye el silencio, elemento que, obviamente, no es sonido ni tiempo, pero que está contenido en la música. Miguel Hilarión Eslava, comete error de ver al silencio como tiempo. En realidad no lo es. Como bien lo define el Diccionario de la Academia de la Lengua Española (DRAE), es la ausencia de ruido. El silencio (como el sonido) se produce dentro del tiempo, dura un tiempo, contiene tiempo, pero no es tiempo. Semejante al sonido, está obviamente dentro del tiempo, y este es parte de él, pero tiene su existencia propia.

Ello se ve más claramente si tomamos en cuenta la muy correcta definición del tiempo que da el DRAE: Duración (comienzo y fin de un proceso) de las cosas sujetas a mudanza. Paréntesis mío (JFA). Si fuésemos a argumentar que el silencio es sinónimo de tiempo porque tiene un período de duración, habría que incluir también como sinónimo de tiempo a las 7 notas de la música –do, re, mi, fa, sol, la si-. Pero sonido y silencio, como he dicho, similar a todo lo que existe están en el seno del tiempo, pero no son el tiempo.

3. Cuando habla de bien combinar los sonidos y el tiempo, ese BIEN depende del objetivo para el que se combinen BIEN sonido y tiempo, que no siempre es con fines musicales. Por ejemplo, cuando un policía de tránsito pita a los conductores, está bien combinando sonido y tiempo respecto a los fines que busca: consigue BIEN su objetivo de llamar la atención a los conductores; pero eso no es música. Lo mismo sucede cuando escuchamos la bocina del vehículo, sirena de ambulancia, la alarma de edificio o el pitido de una persona a otra. Además, cuando conversamos BIEN combinamos sonidos y tiempo.

 

COMBINACIONES DE SONIDO Y TIEMPO SIN SER MÚSICA

 

Cuando conversamos o escuchamos un discurso, conferencia, lectura de noticias, estamos ante un BIEN COMBINAR DE SONIDOS, SILENCIO Y TIEMPO, pero no es música porque le falta la intencionalidad artística sonora propia de la música.

Tampoco la habrá si escuchamos sonidos de una fuente natural o artificial no humana, podrá impresionarnos, sonar triste o alegre al oído, relajarnos, divertirnos, y hasta podemos imaginárnosla como arte musical, pero en sentido estricto no lo será. Ocurre con el rumor del mar, de la arena, el viento en las hojas y los árboles, los motores de una industria o vehículo. O el viejo timbre común del teléfono, los sonidos de protocolo militar, aunque se ejecute con instrumentos y/o fragmentos musicales, lo mismo que los 21 cañonazos. Porque la intención y rol de esos sonidos no es musical. Son una señal técnica indicativa de una reverencia formal y no emocional. Tal pasa con las señales sonoras de árbitros de deportivos: con trompetas, pitos y otros instrumentos, en corridas de toros, de caballos, boxeo, beisbol, baloncesto, etc. Sus sonidos pueden parecer música o ser fragmentos de la misma, pero no tienen la intencionalidad ni son oídos como arte musical.

No son música, porque se trata de otros símbolos sociales. Son indicadores que mandan a hacer o dejar de hacer algo. Para ser música habrían de tener la organización artística, la inspiración y técnicas que logren convertir la combinación de sonidos, silencios y tiempo en ideas profundas y creativas de especial impresión para el espíritu; que lleguen por el oído pero lo trasciendan al convertirse en emociones únicas e irrepetibles, capaces de despertar sentimientos dormidos en la psique humana, y por eso es un arte, el arte de la música.

La música hace con sonidos, silencios y tiempos, lo mismo que otras disciplinas: transformar en arte a elementos que no son objetos artísticos per se. Tal como la literatura realiza la magia de hacer que las palabras por sí mismas se conviertan en arte; la pintura, los colores y formas; la danza, los movimientos corporales, etc.

 

ERIC TAYLOR VALORA EL SILENCIO

 

El pentagrama marca el silencio de cada nota. El experto Eric Taylor (libro AB Guía para la Teoría Musical, 1989, cap. 13/1.) dice: “Cada figura musical cuenta con su correspondiente silencio que representa su mismo valor o duración. Se considera que el silencio es una nota que no se ejecuta. La combinación de silencios utilizados para marcar las pausas sigue las mismas reglas que para las figuras musicales”. Hay silencio de cuadrada, de redonda, de blanca, negra, corchea, semicorchea, fusa, semifusa, garrapatea o cuartifusa y de semigarrapatea o semicuartifusa.

Hay compositores en cuyas piezas el silencio es fundamental: Beetoven, Paganini, Albéniz, Wagner, Hoffman, Ravel, Mahler.

 

ERRORES DEL DICCIONARIO DE LA ACADEMIA ESPAÑOLA

 

El DRAE define la música como Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.

Esta contiene cuatro errores, a saber:

1. Es tautológica. Empieza llamándole arte, y por tanto no debe agregar: DE SUERTE QUE PRODUZCAN DELEITE, CONMOVIENDO LA SENSIBILIDAD, YA SEA ALEGRE, YA TRISTEMENTE. Precisamente, en cualquier disciplina, arte es hacer literatura, pintura, escultura, danza, música, etc. de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.

2. Falta el silencio como componente musical.

3. La voz humana no es algo aparte de los instrumentos musicales. También lo es.

4. Considera que solo puede hacerse música con los instrumentos musicales. Hoy se hace música con objetos que, stricto sensu, no lo son: latas, tornillos, cañones, etc.

 

MI DEFINICIÓN DE MÚSICA

 

Finalmente, ¿cuál es, a nuestro juicio, la definición correcta? MÚSICA ES CONVERTIR EN ARTE LA COMBINACIÓN DE SONIDOS, SILENCIOS Y TIEMPOS. Obviamente, contiene sus cuatro elementos esenciales (arte, sonido, silencio y tiempo). La particular intensidad sonora forma cada nota; su distancia o cercanía hacen los silencios; su desarrollo secuencial integra el tiempo. Los distintos grados de impresión y expresión de esos elementos derivan en otros: ritmo, timbre, compases, coloratura, etc. Las diversas formas de organizarse producen los géneros musicales.

 


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