ALERTA. Federico Jóvine Bermúdez visto a través de dos poemas

Juan Freddy Armando.
Juan Freddy Armando.

No hay dudas de que Federico Jóvine Bermúdez, lamentablemente fallecido hace seis meses, ha sido un importante escritor dominicano, quien ha incursionado en distintos géneros literarios: poesía, ensayo, novela, cuento, drama. Pero entre todos destaca la primera, ya que los versos fueron su pasión preferida. Entre ellos era pez en su agua.

Huellas de la ira, a pesar de ser su primer libro, marcó un importante momento en su quehacer poético, puesto que contiene excelentes poemas, y muy especialmente dos que considero fundamentales en la lírica dominicana: Canto a Dalia Kautzmanny Tres cantos para Vivian Revere.

En libros posteriores, vienen luego otros grandiosos, como Tongo Lele,Ramón Natera. Pero el estudio de esas dos piezasbasta para conocer sus virtudes como excelente bardo, a tal punto que si solo hubiese escrito esos dos textos, ya tendría un lugar cimero en nuestras letras.

LA POESÍA ES GÉNERO DE FICCIÓN

Hurguemos en esos valiosos aportes, y veremos muy buenas razones para aquilatar y admirar su incursión en el oficio poético.

Generalmente se separa la poesía de la ficción. Sin embargo, ya lo demostró Pessoa:“El poeta es un fingidor. Finge tan completamenteque hasta finge que es dolorel dolor que en verdad siente,…”. Y por si eso fuese poco, Edgar Allan Poe hace cobrar vida en versos a El Cuervoque inventa y en el que se convierte él mismo para expresar su renuncia a un amor que lo ha despechado y olvidado. Texto donde el poema se funde con el cuento, el drama y el cuadro pictórico de tensas sombras que visualiza con el pincel de sus palabras.

Es decir, que el cantor emplea los mismos recursos imaginarios del narrador. Y lo vemos en estos dos portentosos textos de Jóvine Bermúdez, en los cuales parte, como sucede con la narrativa de ficción, de un hecho real, que le sirve de chispa, de incendio que lo ilumina para internarse en su mundo inconsciente, que lo envuelve, y donde descubre los tesoros verbales que componen la pieza poética.

CANTO A DALIA KAUTZMAN

Al preguntarle cómo conoció ala mujer mencionada en el título,el autor me ha contestado (lo cito de memoria): “Ella no existe; el poema lo escribí al ver en los periódicos las noticias sobre choques entre palestinos e israelíes, -en esa eterna guerra del Medio Oriente- y me imaginé a una hermosa muchacha que pudo haber sido reina de belleza representante de Israel, o exhibirse en calles de París o posar frente a un fiord de Noruega, y sin embargo está sudorosa en el campo de combate, con todos los riesgos de soldada apasionada defensora de su país en una guerra que quizás ni entiende. Le busqué un nombre que sonara judío-alemán, y de ahí salió el personaje Dalia”.

La idea de una mujer valiente y ducha en las tácticas y estrategias de combate, de fría mirada para el enemigo, sin ese miedo que hace tierno al género femenino, es algo muy especial en la protagonista del poema.
Es excepcional y natural al mismo tiempo. Las dos cualidades que ha de tener un ser literario para cobrar vida en la mente del lector: Excepcional, para quedar grabado con impronta indeleble. Natural, para ser aceptado como realidad, verosímil para el espectador.

Otro aspecto admirable de esta pieza es que el autor se identifica con la causa de Palestina contra Israel, y no obstante ello, no muestra ningún ataque, insulto, virulencia ni animadverversión contra Dalia ni el pueblo israelí. Todo lo contrario, se conmueve y entristece al verla rebajarse a la condición de sargento, “erguida en su kibut con sus binoculares” para ubicar y dar muerte. He aquí la grandeza del poeta. Su gran alcance humanista y amoroso.

TRES CANTOS PARA VIVIAN REVERE

En este poema,recurre otra vez al invento de un personaje, en este caso extraído directamente de la realidad y convertido en convertido en imaginario. Es decir, el inolvidable poema del bardo petromacorisano nos da la sensación de que conoció a Vivian, supo de sus estudios, su pelo rubio flotando al viento su aventura veloz a bordo de motocicletas por las extensas carreteras norteamericanas, sus depresiones por las discriminaciones contra el negro en los trenes y restaurantes, sus filas en las tiendas, etc.

Logra hacernos vivir los detalles de la vida de la persona hecha personaje. Son creados por su mente, y tan poéticamente comunicados que logra convencer al lector, seducido por su magia verbal, de que son parte real dela vida de la hermosa joven norteamericana que se suicidó.

Sin embargo, desde el principio, sabemos que de ella el vate apenas conoce la cita del siguiente cable leído en el periódico: “Para algunos espíritus sensibles los problemas familiares resultan insoportables. Ella lo tenía todo: buen colegio, belleza, dinero. Pero en su hogar no se encontraba bien. Por eso decidió lanzarse desde un edificio de 13 pisos. La policía trató de disuadirla, pero todo fue en vano. Abajo, en la calle, la esperó la muerte. Se llamaba Vivian Revere. Tenía 16 años. Era rubia. (UPI Radiofoto. Listín Diario)”.

Además de las virtudes mencionadas, en Canto a Dalia Kauztman y Tres Cantos para Vivian Revere encontramos metáforas límpidas, transparentes, y un dramaque no dejan por ello de ser verdaderas proezas de aguda inventiva, que cumplen con el aserto que establece el genio de Federico García Lorca en su texto La Imagen Poética de Don Luis de Góngora, de que la metáfora, tal como lo muestra su etimología, busca iluminar y no oscurecer, dar luz a una idea que solo puede comunicarse retorciendo el significado original de la palabra para, de esa manera, profundizar hasta la raíz desconocida que hallamos al mezclarla con otras palabras que dan la pócima única y distinta cuyo sabor seduce y transporta al lector, y permanece nueva para siempre.


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