ALERTA. ¿Por qué urge crear una Dirección de Investigaciones Culturales?

Juan Freddy Armando.
Juan Freddy Armando.

El 4 de junio de 2006, en el Aula Magna de la UASD, el entonces secretario general de la OEA,Sr. José Miguel Insulza, en el discurso inaugural de la XXXVI Asamblea General de esa organización internacional, dijo: “Hoy se reconoce el claro retardo que nuestros países tienen en la inversión en ciencia y tecnología. Una sola cifra nos permite graficar cuán lejos estamos de otras regiones del mundo en desarrollo en esta materia crucial: la República de Corea invierte anualmente 12 mil millones de dólares en investigación en ciencia y tecnología. Las 32 naciones de América Latina y el Caribe que forman parte de la OEA invierten 11 mil millones, mil millones menos que una sola de las naciones del Asia Pacífico. Es el momento de hacernos cargo de esta realidad y buscar formas de superarla”.

Estuve presente, y eso me produjo gran preocupación, pues gravísimo que dediquemos tan poco dinero a la investigación, actividad básica para cualquier plan de desarrollo social o personal, pues es la mejor forma de conocer nuestro analisis FODA (fortalezas y oportunidades,  debilidades y amenazas), y así saber en qué y cómo invertir.

Proyectado eso al aspecto cultural, frecuentemente descuidado por los planificadores estatales y líderes políticos en Latinoamérica, el fenómeno es más alarmante. Por ello me llamó la atención sobre la preponderancia que debemos darle a la investigación cultural. Labor que puede hacerse con fondos estatales, privados e internacionales en alianza estratégica.

¿GASTO SUPERFLUO O INVERSIÓN RENTABLE?

Hagámonos las dos preguntas siguientes. Primera, ¿por qué investigar es una inversión y no un gasto? Porque de ese modo descubrimos los bienes explotables y sustentables con los que hacer crecer la economía y mejorar el modus vivendi de la población. A través de la misma, pudieron los Estados Unidos, Rusia, Irán, Arabia Saudita,Venezuela, Irak, Libia y otros países darse cuenta de que poseen petróleo. Puede ser, por  ejemplo, que el subsuelo dominicano tenga cantidades de ese aceite fósil u otras riquezas mineras. Al desconocerlo,debe importarse a un precio que afecta grandemente los recursos, en vez de producirlo, usarlo y ganar con su exportación.

La segunda pregunta: ¿Qué relevancia tiene la investigación en el campo cultural? Pues, que solo de esa manera conoceremos más tesoros culturales, y sabremos cuáles y cómo son rentables, vendibles. Ello hará entender a todos que la cultura devuelve en ganancias lo que en ella se invierte, ya que la comercialización de esos bienes generará el dinero para financiar los segmentos culturales que requieren subsidios para su desarrollo, y aun más.

A ese respecto, sería bueno saber cuánto y de qué modo podríamos ganar monetariamente -por ejemplo- con la artesanía, al ofertarla al turismo que nos visita y en los mercados globales. Únicamente podríamos lograrlo si hacemos la investigación que nos permita elaborar un plan promocional, para colocarla en condiciones competitivas. Se trata de una productiva industria que se sumaría al conjunto de características que definen la llamada marca-país, tan valiosa para la economía. De paso, daría a nuestros artesanos una vida más digna, recursos materiales y técnicos, y entusiasmo para expandir su creatividad. Además, sacaremos el mayor provecho a las riquezas que en materia prima posee nuestro territorio: oro, ámbar (en sus distintas variedades), larimar, radiolaria, corales y alguna otra que la investigación nos permita encontrar.

DESCUBRAMOS POTENCIALIDADES CULTURALES

¿Podemos hallar nichos de mercado internacional a nuestras artes visuales? La respuesta saldría de investigar cuáles factores han determinado que los artistas de esa área en algunos países hayan logrado la imagen mundial que les facilita vender en los principales puntos de comercializaciónde pinturas, esculturas, etc., que constituye una importante industria cultural. En este sentido, es perentoria una investigación que responda a lo siguiente: ¿Tienen los principales artistas visuales pasados y presentes-Celeste Wos y Gil, Gilberto Hernández Ortega, Yoryi Morel, Jaime Colson, Paul Guidicelli, Oviedo, Fernando Peña Defilló, Guillo Pérez, Cándido Bidó, Fernando Ureña Rib, Ada Balcácer, Amable Sterling, Elsa Núñez, José Cestero, Rosa Tavárez, Antonio Guadalupe, Gina Rodríguez, Geo Ripley,  Dustin Muñoz, Iris Pérez, Gabino Rosario y otros- la calidad de sus equivalentes en otras naciones de América Latina y el Caribe en particular y del planeta en general? ¿Hay nichos en el mundo en los cuales podamos colocarlos por medio de una labor de proyección promocional para esas figuras e impulsar un mercado global rentable en ese segmento de marketing? ¿Cómo puede servirnos el prestigio en el extranjero de nuestro gran pintor Iván Tovar, reconocido desde el surgimiento del surrealismo en la Francia de los años 40 del pasado siglo XX? Él mostró su vigencia hace 3 años al exponer en la prestigiosa Galería de la Fundación Granell, en España, donde reside actualmente.

Hay muchos ejemplos más que podemos exponer para dar a entender los valiosos logros que resultarían de la investigación cultural: cómo promover literatos dominicanos a los premios Cervantes o Nobel, y posicionarlos en el mercado de las letras; de qué modo llevar la música popular y estilizada, sus compositores e intérpretes, al reconocimiento internacional, aprovechando la fama de Juan Luis Guerra, AishaSyed y otros, así como el boom de la bachata y el merengue; hurgar en el país para descubrir nuevas formas folclóricas, etc., emulando el trabajo realizado por el grupo Convite.

Desde hace muchos años, he visto esta urgencia. Por ello, al iniciar la gestión que encabezó  José Rafael Lantigua como ministro de cultura en el 2004, le envié una carta en la que sugeríse creara una Dirección General de Investigaciones Culturales. Años después, le pregunté sobre su decisión relativa a la propuesta. Respondió que estaba de acuerdo conmigo, y había pedido al poeta e investigador José Molinaza, que le presentara un proyecto para ello, pero en el interín, este murió en trágicas circunstancias.

Ahora, sugiero al ministro, doctor Pedro Vergés, que se forme esa Dirección, con la que se conseguirá encontrar medios para aumentar su actual aporte económico de 1.5%al Producto Interno Bruto de la Nación, y mejorar la imagen ante los planificadores estatales, al demostrarles que la cultura es autosustentable.

Para sus operaciones, como hemos dicho más arriba, esa Dirección de Investigaciones Culturales podría adquirir recursos y fondos a través de alianzas con universidades, sector privado y organismos internacionales. Ejemplo de ello es que, en el proceso de crear las bases para el surgimiento del Ministerio, realizado por el Consejo Presidencial de Cultura, el PNUD financió en 1998 la investigación del Diagnóstico Participativo del Sector Cultural Estatal y el Compendio de Legislación Cultural.

Así que, ¡manos a la obra!