ALERTA. Revisitando los cuentos de René del Risco Bermúdez, y III

Juan Freddy Armando.
Juan Freddy Armando.

VOZ AUTODIEGÉTICA O SEGUNDA PERSONA

En el artículo anterior, señalé las características más notables y valiosas en los cuentos de nuestro autor. Ahora analizo las que considero sus mejores narraciones, y las voces en que las escribió.

Empiezo con la excelente piezaLa noche se Pone Grande, Muy Grande.Emplea la voz en segunda persona:Inicia: “Nunca podrás limpiarte el rostro completamente. Por más que estrujas el pañuelo en tu mejilla, lo haces una pelota, intentas taponar la herida. Seguirá fluyendo la sangre y ese ardor te molestará”.

Aunque con diferente temática y ritmo, tiene cierta semejanza estilística conLa Noche Boca Arriba, de Cortázar. El del argentino trata de un muchacho que sufre un grave accidente de tránsito en su motocicleta. Lo hospitalizan, y allí tiene la pesadilla de soñar que él es un indígena condenado a muerte por la tribu, y lo amarran para lanzarlo a un precipicio. Ese doble escenario maneja Cortázar con gran maestría.

El de René del Risco tiene también doble escenario. Un joven que, cuando era mozalbete, recibe un fortísimo puñetazo en un ojo en reyerta de grupos barriales, que le marea y oscurece el mundo. Años después es un guerrillero perseguido por militares. Corre, jadea, se cansa, sufre hambre, ve caer a sus compañeros, y finalmente un disparo de fusil hace su noche muy grande. Tanto que le recuerda el referido puñetazo que también hizo la noche muy grande.

IMAGINERÍA O PURO INVENTO MENTAL

Cualquier Tarde de Estas es otra muy buena pieza de Del Risco. Está armada en una forma quellamaríamos de pura inventiva mental imaginativa. Un hecho real visto por el autor desencadena la carrera imaginaria en la que nada de lo referido tiene que ver con dicho acontecimiento, que el escritor deforma expresamente. El lector no se entera de ello sino cuando se lo confiesa al final. Es parte los recursos de la mencionada corriente literaria fantástica o de lo real maravilloso. El narrador ve a una niña en la calle masticar carne sostenida por su mano en la boca. Ello desencadena la idea de un cuento en que la llama Marcella, y es ya adolescente y se manosea sexualmente con él, en furtivas caricias en el baño, la habitación, la cama, etc. Finalmente, nos confiesa que nada de eso ha ocurrido; es puro invento mental suyo.

VOCES MÚLTIPLES O POLIDIEGÉTICAS

En el tituladoCuento No. 1 se usan voces polidiegéticas, mixtas o múltiples. Forma parte de una tríada de historias cuyo título es así, numerado. Al parecer son textos a los que todavía el autorno le había puesto títulos definitivos.
Cambia frecuentemente de voz narrativa. Comienza en primera persona. Pasa a la tercera y vuelve a la primera, y de ahí salta a la segunda.

Habla en presente, pasado, futuro, indistintamente, sin previo aviso, y en un mismo párrafo. Esto obliga al lector a poner gran atención, pues es un juego, un desafío a nuestra capacidad para seguir la historia.
Se trata de un hombre que va en su vehículo levantando piedras y nubes de polvo por el camino, yendo de un lado a otro, corriendo locamente, con tristeza y rabia.Se detiene, coloca un pulóver en su cara como con vergüenza de encontrar a alguien a quien no podría explicarle su loca carrera. Refiere un conflicto con una mujer llamada Caridad que no luce estar presente. Luego aparece una nombradaClaire con la que ha tenido hijos. Así continúa hasta el final el deambular mental y físico por sus vivencias en aquella ciudad.

Parece estar referido al contraste que le produce al autor el haber salido hacia Puerto Rico (deportado por la dictadura de Trujillo) y luego regresar y chocar con su San Pedro de Macorís natalen decadencia, perdido el esplendor de los tiempos de su niñez y adolescencia. Corre por ella y quisiera esconderse de esa realidad cubriéndose el rostro para que la gente no vea el impacto amargo, depresivo que le produce encontrar así a la otrora bella y progresistaSultana del Este, gran enclave de la principal industria del país, a la sazón: la azucarera.

El recurso formal es parecido al de su más conocido cuento, el excelente Ahora Que Vuelvo, Ton, el cual no analizaré, ya que es el más estudiado por los críticos. En ambos, como en otros, nuestro escritor muestra un sentimiento sobre el pasado que no podemos definir con las dos palabras tradicionales para el mismo: nostalgia, saudade. Palabras que aluden a querer volver al pasado triste o alegre, y que ve al pasado como mejor que el presente.

El caso de Del Risco no tiene nada que ver con esto. Lo de él es una especie de dolor por lo ganado, dolor por su éxito individual, posicionado socialmente en la clase media alta o alta, en una gran ciudad, con lujoso vehículo y elegante oficina. Le duele entonces el hecho de que ha dejado atrás y en la pobreza y abandono a sus compañeros de infancia y juventud, a la ciudad, el parque, las calles donde vivió sus primeros años, ahora sucia, polvorienta.
Habría que buscar una palabra nueva para definir ese sentimiento expresado por el autor en por lo menos tres de sus cuentos: el deseo de traer las personas y ambientes dejados en su pasado a su éxito presente.

VOZ INTERDIEGÉTICA O MONÓLOGO INTERIOR

Se Me Fue Poniendo Triste, Andréses un originalísimo y excelente texto que nos sobrecoge y envuelve febrilmente en la maraña de su hilo narrativo, realizado en voz interdiegética o fluir de la conciencia. Este y Ahora Que Vuelvo, Ton; La Mosca y En el Barrio no Hay Banderasson, a mi entender, los mejores cuentos de nuestro escritor.

Lleno de intensidad poética, como debe estar toda buena pieza literaria, va creciendo en intensidad en la medida en que describe el acercamiento entre Pedro Juan, el barquero, y la Negrita, una muchacha simple, del pueblo, con la que se une en ese tipo de matrimonio popular que consistía en “llevarse a la muchacha”, “mudarla, ‘…y ya somos marío y mujei’” de aquellos tiempos.

La Mercedes, nombre de la barca de Andrés ganarse la vida transportando gente paracruzar el río Ozama, es vilipendiada cuando surgen las yolas de motor, y muchos la prefieren u optan por irse en vehículos por el puente. Eso empobrece y deprime al barquero.

Al principio, la historia aparenta estar siendo narrada por una persona (Pedro Juan) a otra (Andrés), y luego vemos que es un soliloquio o monólogo interior de Pedro Juan, quien se cuenta a sí mismo la historia, porque ya Andrés está muerto, “muerto de pobreza, cuando dijo, ‘No doy un viaje más’, y dejaste la yola a medio varar, y después te vi flotando debajo del puente con los ojos amarillos e hinchados”.

En el Barrio no Hay Banderas, Desde Vietnam Bajo una Lluvia de Cenizas, Todas son Euridice, …Y se Encienden las Luces, No Sirven Después las Palabras, La Mosca, Lapsus, La Oportunidad, son otros admirables cuentos de René del Risco Bermúdez, cuyo análisis no expongo aquí por razones de espacio.
Hasta aquí mi revisita. Espero haberlos motivado a buscarlos y disfrutarlos.


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