ALERTA. Visión crítica de los poemas de René del Risco Bermúdez, II

Juan Freddy Armando.
Juan Freddy Armando.

ESTUDIO DE SUS SONETOS. Juzgar la calidad de un poeta en el ejercicio de un género basándonos en solo 24 muestras es casi una injusticia. Y más si sabemos que al escribirlos tenía menos de 27 años de edad, tal como muestra la última pieza fechada en 1964.

Claro, se me dirá que Rimbaud realizó toda su obra poética antes de llegar a los 20. Pero Rimbaud era Rimbaud, un genio es un genio.

Digo que es injusto porque está demostrado que para alcanzar buenos logros en la práctica de esta forma poética, hay que haber elaborado muchos, muchos de ellos, e ir afinando la musicalidad para el verso, que los acentos caigan donde deben, las rimas sigan unas maneras coherentes y armoniosas con las que hacen juego.

Es una acción para la cual en la mente del poeta deben andar de la mano cuatro personalidades a menudo enemigas unas de otras:el emocionado, el letrado, el músico y el matemático. No es fácil hacer que inspiración, composición, ritmo y cálculo formen equipo con éxito.

Sin embargo, la lectura y escritura persistentes van grabando estos conceptos en el espíritu del autor hasta hacerlos oficio razonado, luego costumbre, más tarde hábito, de ahí pasa a ser un gusto, y finalmente se vuelve instinto. Es un proceso semejante al del músico con las notas del pentagrama y el instrumento con que las interpreta. La asociación repetida y constante entre sonido e imagen de la nota que ve en el pentagrama, el tanto responder con el oído a lo que ve el ojo va armonizándose de tal manera que llega un momento en que la pupila no ve un signo sino que transmite de inmediato el sonido al oído, y este al instrumento, de forma casi inconsciente, en un golpe unísono entre visión, audición, y dedos o boca. Se hace tan biunívoco, tan natural que los saltos que van del ojo, al oído, a la conciencia, a la mano, y finalmente al sonido, no se sienten ni manifiestan en la música. Se hacen automáticos, instintivos, inconscientes, sin esfuerzo racional alguno.

Con la práctica, el poeta llega a no tener que calcular para saber si el verso tiene el número de sílabas, rima y ritmo o acento que requiere para cuadrar con los otros versos. A este respecto, señala don Mariano Lebrón Saviñón: “En el caso de Gabriela Mistral, precisamente, me contaba Octavio Paz -que obtuvo el Premio Nobel de Literatura casi cuatro años después- una anécdota sobre la autora de Los Sonetos de la Muerte, que le había dicho las siguientes palabras: ‘Lo difícil es escribir sin rima, evitarla. Eso cuesta mucho trabajo’ ”.

De tal modo que pueden algunos desarrollar, incluso, la habilidad para competir improvisando versos públicamente en un escenario –como es ocurre con los decimeros- sin que les falle la musicalidad, número de sílabas, acentos, contenido y armonía del conjunto verbal. Lo hacen hasta con un pie forzado que los obliga a terminar o comenzar la estrofa, sea cuarteto, terceto, etc., con un obligatorio y fijo verso que armonice a la perfección con los demás que improvise el repentista, como se les llama.

RECOMENDACIÓN A LOS TALLERES LITERARIOS

Como la de todo joven con formación basada en sus lecturas de los más antiguos clásicos, el joven René del Risco Bermúdez empieza su producción poética con versos rimados. En este caso, con la más idealizada y distinguida composición de ese tipo: el soneto; que es para mí el príncipe de las letras, por su exactitud matemática, excelsitud estilística y contenido desarrollado con la perfección que se atribuye al cuerpo humano: todo el sentimiento, instinto, cuerpo, razón y objetividad puestas donde deben estar.

A propósito de este buen inicio de René del Risco Bermúdez, aprovecho la ocasión para recomendar que en los Talleres Literarios se inicie a los jóvenes en la lectura de los clásicos más antiguos en las distintas lenguas y culturas, especialmente de la española, quienes poetizaron excelentemente en versos rimados.

Es importante anotar que casi todos los más vanguardistas y experimentadores bardos han practicado la rima, especialmente sonetos: Rimbaud, Baudelaire, Verlaine, Blake, Byron, Coleridge, entre otros. Muchos traductores han cometido el error de verterlos al castellano como versos libres, en vez de reinventar su rima y ritmo en nuestra lengua. Deben hacerlo emulando a nuestra gran escritoraRhina Espaillat, quien traduce los del inglés al español y viceversa con la rima y sonoridad requeridas.

Si los talleristas conocen esto, serán entrenados en la práctica de la rima, que está renaciendo en España, Francia y otros países.

Además, les servirá para mejorar la musicalidad que necesita el verso libre al igual que toda buena prosa. Esto así, porque el habla y la oralidad constituyen el estado prístino y verdadero de todo idioma. Es el ideal de la lengua escrita,  la musicalidad es un recurso indispensable para alcanzarlo. Así pensaba Ezra Pound cuando decía que los grandes escritores nos hacen sentir que están a nuestro lado, y los escuchamos contarnos sus historias. Igual, Borges ha dicho en algún lugar que los grandes poemas llaman a ser cantados.

SUS VIRTUDES Y DESVIRTUDES

Todo joven recién estrenado y entrenado en el género, puede trastabillar en su camino hacia la perfección. Esto si lo vemos con mi enfoque de cómo debe ser. A lo mejor, otro analista menos estricto, no los interpreta como tropiezos sino como experimentos verbales.

Mientras tanto, entremos al mundo poético del valioso escritor. Analizaremos primero los sonetos, y luego los poemas en verso libre.

Tal como hemos dicho antes, el sonetista va aprendiendo y mejorando sus resultados en mientras más estudia y se ejercita. Eso hizo René del Risco, quien produjo verdaderas joyas dignas de aparecer en cualquier antología dominicana del género, junto a Manuel Rueda, Franklin Mieses Burgos o Virgilio Díaz Ordóñez.

Uno de los primeros detalles que descubrimos en la observación de los sonetos de nuestro autor es que los primeros son alejandrinos (es decir, de 14 sílabas por verso o arte mayor) y octosílabos (ocho sílabas o arte menor).  Abandonó rápidamente estas medidas, y adoptó la más frecuentada en los sonetos del mundo: la endecasílaba (de once).

Quizás empezó con el alejandrino influenciado por los modernistas,-especialmente Rubén Darío- quienes usaron mucho esta forma, y fueron maestros en ella. A su uso del octosílabo, le atribuyo dos posibilidades de origen: 1. Que le viniera de haber leído y escuchado décimas y romances españoles con esa medida. 2. Que fuese influencia del trabajo publicitario, ya que las aproximadamente ocho sílabas se usan en a menudo en eslóganes comerciales.

ANÁLISIS DE DEFECTOS EN DOS SONETOS

En nuestra próxima entrega, analizaremos los dos primeros que aparecen en el libro que pretendió recoger prosa y verso de su autoría, titulado Cuentos y Poemas Completos, publicado por Editora Taller. Después, veremos aquellos en que logró superarse y regalarnos buenas muestras.

Debo aclarar que posiblemente nuestro autor destruyera muchos sonetos carentes del contenido y cadencia musical requerida. Porque, como hemos señalado antes, la mente requiere un tiempo para entrenarse en esas lides músico-literarias.

Los sonetos que estudiaremos en el próximo artículo son: La Casa y Epitafio de un Vecino. Con esto queremos dar una ideael comportamiento del escritor René del Risco en su época bisoña en el ejercicio de este importante género. Son los más frecuentes y normales errores de quienes se embarcan en el camino de las rimas, medidas y ritmo a la hora de escribir.