Algo de todo

Elsa Ramirez

Según un estudio realizado por Gregory Bens, neurólogo de la universidad de Emory, Atlanta, y publicado por el New York Times, demuestra que los perros sienten emociones comparables a las de un niño.

Su estudio se centró en el núcleo caudado del cerebro de los perros, zona que en los hombres es vital para determinar cosas, sentimientos y querencias. Su conclusión fue que la actividad en el caudado de los perros aumentó en respuesta a las señales que indican alimentos, ante los olores de los humanos conocidos y por el regreso del dueño, muchas de las mismas cosas que activan el núcleo caudado humano que se asocian con emociones positivas. Termina su informe diciendo que la próxima vez que alguien se plantee abandonar o maltratar a su perro, que piense en lo parecido que es su cerebro al de un niño y que sienten igual que ellos.

La tradición de que pasar por debajo de una escalera da mala suerte, tiene su origen en que al colocar una escalera contra una pared, se forma un triángulo con el suelo. Desde la antiguedad, en algunos lugares, esta figura geométrica simboliza la divinidad. Por eso se consideraba que al pasar por debajo de una escalera se entraba en terreno sagrado y podría desatar las iras de los dioses y traer mala suerte.

El origen del símbolo de las farmacias reside en Hermes, dios griego de la ciencia química. Hermes era considerado como un mensajero de los dioses y era representado con un báculo alado.

En la antigüedad los griegos establecieron una relación entre los médicos y las serpientes, ya que estas cambian periódicamente la piel y parecen rejuvenecer. Por este motivo se le añadió al báculo dos serpientes enroscadas a su alrededor. El báculo en las farmacias fue sustituido por una copa.

Para sacar bien la sustancia de la carne para un buen caldo, la carne debe siempre echarse en el agua fría.


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