Algo de todo

Elsa Ramirez

La tradición de “Halloween” o noche de brujas proviene de la cultura celta, Escocia e Irlanda. La calabaza aparece en un cuento popular irlandés que narra la historia de Jack el tacaño, un granjero que engañó al diablo dos veces hasta que lo atrapó con un crucifijo y lo obligó a prometer que nunca se lo llevaría al infierno.

Al fallecer Jack no pudo ir al cielo por la mala vida que llevó y tampoco al infierno por el acuerdo con el diablo, así que su alma quedó en el vacío. Entonces cogió una brasa y la introdujo en un nabo que le había tirado el diablo y dice la leyenda que desde entonces Jack el de la linterna (Jack-O-Lantern) vaga eternamente en busca de un descanso que jamás encontrará.

Luego que el cuento se hiciera popular, se hizo costumbre en Irlanda tallar la cara de Jack en nabos, hoy calabazas, y colocarlos fuera de la casa para mostrar el camino a casa a los buenos espíritus y ahuyentar a los malos. Los inmigrantes irlandeses que llegaron a Estados Unidos decidieron cambiar el nabo por calabaza por encontrarlas mucho mejor para esculpir.

El “trick-or-treat” -“truco-o-trato”- es una actividad que se celebra la noche de Halloween, cuando los niños disfrazados buscan dulces de casa en casa y donde no encuentran se exponen a sufrir alguna travesura. Esa costumbre no se inició ligado a Halloween. En la Edad Media, cada 1 de noviembre, día de todos los santos y víspera del día de los difuntos, muchas mujeres acompañadas de sus hijos hambrientos pasaban por las casas en busca de alimento y limosnas a cambio de rezar oraciones por el alma de los muertos de cada familia. Esa costumbre se extendió a varios países europeos. Al pasar la tradición de Halloween a Estados Unidos, también puso de moda esta actividad, ligándose ambas a finales del siglo XIX.


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