Algo De Todo

ELSA RAMÍREZ DE MIURA

El 1ro de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos porque el papa Gregorio III, durante su pontificado entre los años 731 y 741, consagró una capilla en la Basílica de San Pedro en honor de todos los Santos y fijó su aniversario el primer día de noviembre. Luego, el papa Gregorio IV en el año 835, extendió la celebración a toda la Iglesia Católica, de manera que todos los santos tienen un día del calendario para ser venerados, incluyendo los que tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico.
Por lo general el 1ro. de noviembre las catedrales lo celebran exhibiendo las reliquias de los santos que tienen entre sus muros.
El 2 de noviembre se celebra el Día de los Fieles Difuntos. En esta fecha del año 998 se creó un día especial para todos los difuntos que aún no pueden gozar de la presencia de Dios porque se están purificando en el purgatorio. La costumbre es ofrecer oraciones, sacrificios y celebrar la Santa Misa para que los difuntos purgantes terminen esta etapa y gocen de la presencia de Dios. Esto fue instituido por el monje benedictino San Odilón en Francia y adoptada por Roma en el siglo XVI .
Se celebra el Día de los Fieles Difuntos justo un día después del Día de todos los Santos, porque la Iglesia aseguraba así que todos los santos fueran ya venerados y que como era la costumbre asistir a misa el Día de Todos los Santos, los feligreses estarían ya en oración y comulgados recientemente para tener el alma más limpia y estar en más comunicación con Dios para pedir por sus difuntos.
La antigua costumbre de poner flores a los muertos se inicia cuando al no existir las avanzadas técnicas de embalsamamiento se enmascaraba el hedor quemando incienso y cubriendo al fallecido con todo tipo de flores para aromatizar el ambiente.