Aliado nuevo y aliado tradicional

En lo adelante, la República Dominicana tendrá que manejarse con sabiduría salomónica en unas delicadas relaciones de marcado acento geopolítico entre un tradicional aliado, los Estados Unidos de Norteamérica, y un aliado nuevo, la República Popular China. Sin dudas que será un interesante ejercicio diplomático que reclamará de nuestras autoridades mucho tacto y mucho realismo político-económico. China es ahora mismo el principal contendor de Estados Unidos de Norteamérica en el ámbito internacional, tanto en el estratégico campo económico como en el no menos importante ámbito político. Y Estados Unidos es un viejo aliado, una poderosa nación que ha caminado un largo trecho junto a la República Dominicana.
La visita oficial del canciller chino Wang Yi habla, precisamente, de la importancia que esa nación confiere a sus nuevas relaciones con la República Dominicana. Ambos países llevan unos nexos comerciales muy dinámicos y de largo aliento que están llamados a robustecerse en áreas básicas de inversión.

  Saludamos a la nueva embajadora de Estados Unidos

Estados Unidos ha dicho, por medio de su embajadora aquí, señora Robin Bernstein, que espera que su país y la República Dominicana se concentren en las prioridades compartidas y que avancen juntos hacia un mejor futuro. Ha resaltado los viejos lazos que vinculan a estas naciones, los estudios académicos que siguen miles de dominicanos en las universidades de su país, las visas que se conceden cada año y la carpeta de inversión estadounidense aquí. “Estos números son impresionantes y creo que si trabajamos juntos todos pueden seguir creciendo”, expresó la embajadora Bernstein en la recepción de bienvenida que ofreció el jueves a distintas personalidades de la vida pública dominicana.
Estados Unidos siempre se ha manejado con unas relaciones exteriores de sentido práctico que no pierden de vista sus intereses. De esto podemos dar fe los dominicanos por la vecindad, por el permanente aprecio mutuo y por unos vínculos que rebasan el siglo.
Saludamos a la señora embajadora Bernstein y le deseamos una fructífera labor diplomática en nuestra nación. Desde su llegada su calidez ha sido notoria en un país cuya gente se deleita y alegra con la sabrosura de su música y el calor del sol.