AMOR POR LOS ANIMALES

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Era evidente la angustia, el sobresalto, el dolor, la inquietud y la desesperación de “Lolita” Quintanilla, una hermosa perrita Pomerania que llegó en brazos de su propietaria, Yésica Tapia, envuelta en una manta y fue recibida en recepción del Centro de Especialidades Médicas Veterinarias (CENMET), donde un equipo de médicos veterinarios se puso rápidamente en movimiento para tratar de salvar la vida del noble animalito y las crías que llevaba en su vientre.
En menos de 15 minutos se hizo la radiografía y se aplicó anestesia a la “Lolita”. Fue llevada al quirófano donde el equipo de médicos veterinarios practicó la exitosa operación. Del vientre de La perrita se extrajeron seis diminutos cachorritos, cuatro hembras y dos machos. El parto apresurado fue motivo de júbilo de todo el personal del CENMET que le dio la bienvenida a los recién nacidos, que después de varios minutos de reanimación dieron señales de vida. La prioridad era salvar a la madre y, eventualmente, a las crías. La “paciente” fue referida por la doctora María del Pilar Hernández.
Cada día El CEMVET recibe una variedad de pequeños animales, principalmente perros y gatos, que atiende el reputado cirujano traumatólogo en animales menores, doctor Bisso Azcárate, mientras que su colega, Gerard García-Dubus, médico-veterinario especialista, trata cotorras, pericos, cacatúas, culebras y otras especies exóticas que son usadas como mascotas en miles de hogares.
La escena del parto apresurado de “Lolita” se ha repetido con frecuencia en el CENMET, donde todos los días reciben animales. Al frente del equipo figura Bisso Azcárate, quien fundó la institución junto a otros profesionales, incluida su compañera sentimental.
En el año 2000 se graduó en Artes Gráficas en ITESA. Después ingresó a estudiar a la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) donde obtuvo su título de médico veterinario en el 2006. Tenía 25 años y enormes ganas de aprender y ser un exitoso profesional. Con enormes sacrificios y el apoyo de su madre, Graciela Azcárate, viajó a Buenos Aires, donde hizo un Postgrado. Su especialidad es cirugías de animales menores.

El CEMVET abrió sus puertas al público el 16 de agosto de 2016. Está ubicado en la avenida Sarasota 136, Santo Domingo, Distrito Nacional. Desde el inicio el grupo de accionistas se empeñó en tener un centro con servicios especializados, con profesionales altamente calificados, con sólida formación.

Reputado Cirujano

Juan Miguel es un reputado cirujano traumatólogo en animales menores. Paso cinco años en Argentina, superando múltiples dificultades, especialmente de índole económica. Pero siempre perseveró y salió airoso.

“Cuando regreso al país en el 2013, estábamos sin dinero. Trabajé como una mula, y hace un año, con el dinero ahorrado por las cirugías y el trabajo desarrollado con una socia, la doctora Norma, quien antes de conocernos fundó una veterinaria en Haití. Ella está haciendo actualmente la especialidad en dermatología”.

En el CEMVET trabajan varios colegas del joven Azcárate, quienes “nos dan servicios externos en el marco de un programa de consultas, tales como Cardiología, Oftalmología y Endocrinología. Poco a poco la rama va creciendo, pero es un peldaño que comenzó a crecer hace alrededor de cinco a seis años”.

La clínica y la clientela crecen. Juan Miguel está satisfecho porque los propietarios de animales “quieren tener sus mascotas en buen estado de salud, y me parece que eso ha incidido en que el médico veterinario se empeñe en prepararse y formarse más. Es una obligación estar cada vez más informados, más actualizados”.

En la agenda inmediata del Joven profesional, éste aspira a estabilizar el CEMVET como centro de referencia para consolidar los servicios especializados y en el futuro preparar la clínica para poder impartir docencia. Actualmente labora un personal de 12 personas, entre ellos un anestesiólogo, una dermatóloga y un cardiólogo.

Satisfacción profesional. “Mi mayor satisfacción profesional es poder enfrentar todos los casos clínicos que antes, por falta de conocimientos, no podía resolver. Ese es mi mayor desafío. La mayor satisfacción fue sacar adelante un caso de un perro paralítico que había que operarlo de la columna.

Fue un caso de emergencia de cesárea y fui a ver un animal que no puede movilizarse, operarlo, y observarlo caminar dos o tres semanas después, Eso me llenó de orgullo y satisfacción. Para mí eso no tiene precio. Antes, mi mayor frustración era que no podía resolver los casos. Hoy en día, con la preparación que logré con muchos sacrificios, puedo asegurar que valió la pena”.

Madre amorosa. “Juanito es una joya de hijo, de ser humano y ahora es un buen profesional. Fui afortunada, mi familia me dejó un dinero en herencia y pude solventar su maestría. Es cirujano traumatólogo en animales menores. Pasó cinco años en Argentina. Cuando regresó en el 2013 estábamos sin dinero. El Trabajó como una mula, y hace un año con el dinero ahorrado por sus cirugías y el trabajo desarrollado con su socia abrieron la veterinaria. Ambos son un ejemplo de jóvenes dominicanos emprendedores. Creo que es bueno difundir los valores de nuestros jóvenes porque como Juanito hay una generación de veterinarios de la UNPHU y la UASD que se van a Buenos Aires a perfeccionarse, pero después regresan a aportar al país. Eso es esencial”.


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