Ampliar el plan y aligerar requisitos

El Gobierno ha dispuesto la prolongación por un año más del Plan de Regularización de Extranjeros (PNRE). De comienzo a fin, el plan apenas logró regularizar un 3% del total estimado de extranjeros indocumentados residentes en el país, que en su mayoría son haitianos. Pero aunque la extensión es una medida atinada, sería un error pasar por alto las causas que determinaron tan pobres resultados de la primera etapa. Decenas de miles de inmigrantes iniciaron el proceso de regularización, pero desertaron sin completarlo. ¿Por qué?
Por ser haitianos la mayor parte de los inmigrantes irregulares, algunos han atribuido la deserción al hecho de que el gobierno haitiano no cumplió su compromiso de documentar a sus súbditos. Esa es una parte de la verdad. Sin embargo, los que iniciaron el proceso lo hicieron con documentos y no tiene asidero el argumento de que desertaron por falta de papeles. Uno de los factores que influyeron en el desistimiento es la complejidad de los requisitos a llenar.
La meta debe ser que PNRE logre el cometido de regularizar y poner bajo control la estada de todos o la mayoría de los inmigrantes irregulares. Pretender sacarlos masivamente del país es una idea impracticable. Lo aconsejable es atenuar muchos requisitos que resultan abrumadores para gente de nivel humilde y poca escolaridad, como en efecto es la mayoría de estos extranjeros.

RD: País hostil para la niñez

Generalmente, nuestros índices de inseguridad se miden por factores que no particularizan en los estratos de población más vulnerables. Y resulta que estamos en los niveles más deplorables de inseguridad para la crianza de niños y niñas. Sumados a los factores de violencia general, están ingredientes como la mortalidad, los matrimonios infantiles, el trabajo prematuro, la maternidad vulnerable, malnutrición, violencia y la educación deficiente, renglones que más afectan a los menores del país.
La investigación “En deuda con la niñez”, elaborada por la organización Save the children, recoge indicadores que deben conducir a que el sector oficial confeccione políticas sociales enfocadas a garantizar un ambiente más propicio para que los niños puedan criarse, educarse, crecer y desarrollarse libres de tantos perjuicios.


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