Análisis Deportivo: El dopaje de Starling Marte

Dionisio Soldevila.

Starling Marte se convirtió el martes en la 32era suspensión para un pelotero dominicano en las Grandes Ligas, tras arrojar positivo al uso de nandrolona, un poderoso esteroide prohibido en el olimpismo desde 1983.
Pero lo importante realmente no es a qué ni por qué dio positivo.
Marte es un buen tipo, de eso no cabe duda alguna.
Es un muchacho con mucho talento, que dijo que no sabía cómo la sustancia entró a su cuerpo.
Eso no es excusa y él lo sabe y por eso cumplirá una sanción de 80 partidos.
Yo no soy quién para juzgar moralmente a Marte, pero realmente estoy cansado de escuchar la misma historia, una y otra vez: “no sé cómo pasó”.
La verdad es que es alarmante que el 47 por ciento de las 68 suspensiones que se han impuesto en Grandes Ligas desde que se estableció el programa es para dominicanos.
Si tomamos en cuenta que los dominicanos representan un 15 por ciento de todos los peloteros en el nivel grande, entonces nos toca preguntarnos por qué tenemos casi la mitad de todas las suspensiones y no un 15 por ciento del globa.
La respuesta es simple, al menos eso creo yo.
A los dominicanos nos gusta hacer trampa.
Es algo innato en esta sociedad, en la que la impunidad tiene más que harta y cansada a una buena parte de la población.
Marte no mató a nadie, cierto. Marte no violó a nadie, cierto.
Pero sí traicionó la confianza del equipo que lo firmó por más de US$40 millones y sus acciones probablemente le cuesten la temporada y los playoffs a los Piratas, ya que tampoco puede jugar en postemporada si éstos clasifican, según el programa antidopaje.
Marte, uno de los peloteros con más talento nato de la actualidad, acaba de mancillar su carrera cuando apenas tiene 28 años de edad y en su sexta campaña en la Gran Carpa. Nuestra cultura de la trampa, sin duda alguna, asesta otro golpe mortal.


COMENTARIOS