Angulo Guridi, el patriota olvidado

Su nombre está incluido en una lista de escritores con cuyos nombres fueron bautizadas las primeras calles de Los Prados cuando se inauguró en 1971. Pero no figura rotulando ninguna vía del sector aunque sí aparecen los demás.

¿Qué ocurrió con Francisco Javier Angulo Guridi? ¿Lo excluyeron? ¿Por cuáles razones? Pese a que algunos antiguos pobladores de esa urbanización afirman que vieron la denominación, otros niegan rotundamente su existencia. En mapas consultados, posteriores a la fecha de la resolución, no se encuentra calle alguna con esa denominación, en ningún ensanche de Santo Domingo.

La omisión constituye un misterio. Quizá, piensan unos, la modernidad arrasó con el reconocimiento a quien fue uno de los más destacados personajes de la literatura, la política, el patriotismo. Y si acaso fue discriminación antojadiza, es una falta que cuanto antes debería enmendar el Ayuntamiento del Distrito Nacional.

Francisco Javier Angulo Guridi escribió la primera geografía publicada por un dominicano; fue el primero que dio a la luz un libro de versos; figura entre los creadores en América de la literatura indigenista; para muchos, su novela “La fantasma de Higüey” es la primera dominicana.

Fue maestro, restaurador, periodista, dramaturgo, tradicionalista, ensayista. Pocos de su generación tienen una obra tan voluminosa, variada, original. Él tiene ganadas significativas primacías en las letras dominicanas.

Aun cuando emigró a Cuba, toda su producción de la expatriación “respira un intenso amor a su tierra nativa”, escribió Joaquín Balaguer, autor de la propuesta de una calle en  memoria de Angulo Guridi.

Regresó al país en 1853 “y como un lírico homenaje a la tierra que lo vio nacer produjo desde el mar su poema “A la vista de Santo Domingo” el cual apareció en “El Progreso”, periódico que publicaban Nicolás Ureña de Mendoza y su hermano Alejandro, se consigna en las obras de Angulo Guridi que recogió la Fundación Corripio.

Ingenio dominicano.   “El domingo 13 del corriente y bajo el título de Cacharros y manigüeros se puso en escena un excelente drama nacional, obra del conocido ingenio dominicano Francisco J. Angulo Guridi, cuya apología principal consiste en el brillante éxito que obtuvo su estreno”, se publicó en “El Monitor” el 19 de octubre de 1867.

Ya el 12 había informado: “Como se tiene anunciado, mañana en la noche se pondrá en escena dos producciones de nuestro amigo y compatriota el ciudadano Javier Angulo Guridi. La primera el drama nacional en tres actos y en verso, Cacharros y manigüeros, y la segunda en un acto y en prosa, Apuros de un destierro”. La primera es un “juguete cómico alusivo a la guerra de la Restauración”.

También compuso “Imprudencias de un marido”; “Una situación poco envidiable”; “Paulino”, “El Panorama”, “La ciguapa”…

Es el autor, en otro orden, de “Elementos de geografía físico-histórica antigua y moderna de la isla de Santo Domingo, con una tabla sinóptica de las distancias de sus pueblos principales”, impresa en 1866. Vetilio Alfau Durán apunta que esta se publicó antes que la de Meriño y que es por tanto la primera publicada por un dominicano.

Agrega, al igual  que  José Gabriel García, que “también fue el primer dominicano que publicó un libro de versos, Ensayos poéticos, en 1843”.

La fantasma de Higüey, novela de Angulo, fue impresa en La Habana en 1857, y en la República Dominicana se publicó en fragmentos en el Boletín Oficial y en El Sol, desde 1868 hasta 1869.

Otras obras suyas son “La campana del higo. Tradición dominicana”;  “Silvio”; “La sombra de Higüey” y “Memoria leída ante el Honorable Ayuntamiento de Santiago sobre la construcción de un camino de hierro de dicha ciudad a Puerto Plata”.

En 1867 produjo el drama en verso “Iguaniona”, publicado 15 años después con prólogo de José Joaquín Pérez, y en 1876 dio a la estampa una narración en prosa inspirada en una vieja leyenda indígena, “La ciguapa”. Algunos de sus romances, como el titulado “Escenas aborígenes”, publicado en 1872, “explotan también el motivo sentimental de las costumbres y vicisitudes del indio de las Antillas”, añade Balaguer.

De Angulo Guridi opinó Eliseo Grullón que fue “un poeta y literato que prestó grandes servicios de orden intelectual a la causa restauradora”. Rafael Deligne anota que “es el representante más puro de toda una escuela romántica”.

Otros datos.  Francisco Javier nació en Santo Domingo el tres de diciembre de 1816, hijo de Andrés Angulo Cabrera y Francisca Guridi Leos Echalas. En 1855 viajó a Cuba donde permaneció hasta 1861. Combatió la anexión a España y durante la guerra de Restauración alcanzó el grado de coronel.

En 1856 vivió en Higüey, de ahí que en sus trabajos esté presente esa comarca.

Fue senador por la provincia de Santiago, elegido en 1868, posición de la que renunció en 1871. En 1865 abrió en Puerto Plata una escuela de varones y su esposa una de hembras. En 1877 fungió como Oficial Mayor del ministerio de lo Interior y Policía y fue presidente del Tribunal de Apelaciones de Santo Domingo.

Como periodista fue director y redactor de la Gaceta de Santo Domingo; redactor de la Gaceta del Cibao; colaboró con el Faro Industrial de La Habana y otros periódicos cubanos.

Estuvo casado con María Antonia Bulte, madre de sus hijos Aquiles, María América, Adolfo y Adela.

Falleció en San Pedro de Macorís el siete de diciembre de 1884.

La calle

El 15 de abril de 1971 el Ayuntamiento del Distrito Nacional emitió una resolución designando “Francisco Javier Angulo Guridi” una de las calles de la entonces recién construida urbanización “Los Prados”. En ella aparecen también los nombres de otros distinguidos intelectuales seleccionados para este reconocimiento. A todos se le rindió ese tributo, excepto a Angulo Guridi.