Aniversario del Listín Diario

El matutino Listín Diario llega a la edad de 128 años remozado por los bríos tecnológicos que impulsan las nuevas modalidades de la comunicación. Como parte importante de esa tendencia, el diario anunció a mediados de julio pasado la fusión de sus plataformas impresa y digital, decisión que complementó con la designación de dos nuevos ejecutivos para la redacción. Pero, siendo justos, en el Listín la innovación no es novedad. Cuando nació, en 1889, se inscribió como creatividad informativa y ha mantenido esa tendencia en su existir.
Es un diario que ha corrido parejo -y en ocasiones por delante- con los desafíos de los tiempos. En esta época, el empuje de los medios digitales es un reto ineludible para los informativos impresos, y no ha cejado ante esta realidad, que asume con innovaciones permanentes, buen material de información y lectura, y a través de la investigación oportuna en los temas de más interés para la pluralidad social.
En sus 128 años, el Listín ha demostrado que el éxito es, fundamentalmente, un asunto de dinamismo atinado en cada una de las áreas neurálgicas de la empresa. Por eso ha sido exitoso y se ha abierto camino en el mercado de lectores y anunciantes. Está inscrito como un decano del periodismo que ha dado muchas buenas enseñanzas. Nos complace congratular a toda la gente que carga en sus hombros este éxito.

Los derechos del servidor público

No parece justo ni legal que el Ministerio de Administración Pública suprima derechos ganados por una parte de los servidores públicos. Las centrales obreras están escandalizadas, y con razón, porque ese ministerio ha decidido no pagar las prestaciones laborales de aquellos empleados públicos que ingresaron a partir del 16 de enero de 2008. No creemos que pueda existir ni reglamento ni argumento que permita deshacer lo que la ley reconoce. Los derechos adquiridos tienen que ser respetados a todo trance.
Creemos que el Ministerio de Administración Pública le debe al país una explicación que ponga en claro sus propósitos, que de principio parecen violatorios. En este régimen de derechos las condiciones de trabajo pactadas con esos servidores no pueden ser desbaratadas así por así.


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