“…antes que luz, es carbón.”

La capacidad de endeudamiento de nuestro país parecería infinita si se observa la presteza y desparpajo con que nuestros gobiernos adquieren préstamos a granel para hablar de “estabilidad macroeconómica” sustentada en una deuda externa que no podrán pagar los hijos de los hijos de nuestros hijos, sin que, como contrapartida, se hable de distribución de ese “bienestar” prestado (o cogido “fiao”) o del fomento de la producción para, algún día, poder liberarnos de esas deudas monstruosas.

José Martí, aparte de luchador por la independencia de Cuba, fue escritor y poeta. De sus “Versos sencillos” copio a continuación uno de sus cuartetos: Yo sé los nombres extraños/ de las yerbas y las flores/ y de mortales engaños/ y de sublimes dolores/.

Con el problema de la energía eléctrica (apagones) se replantea nuestra tendencia a vivir gobernados como ricos, “disfrutando” de una “pobreza” bien estructurada con parasitarias generadoras, distribuidoras y administradoras de electricidad, con una burocracia asfixiante y miles de oficinas llenas de “botellas”, de donde aparecen jerarcas que proponen (con propaganda radiotelevisada incluida) la utilización de plantas de carbón, las mismas que están siendo progresivamente abandonadas en todo el mundo por sus efectos negativos en el medio ambiente y la salud de la población, intentando, con “mortales engaños” imponer su interés pecuniario (jugosas comisiones) por encima del interés general.

Otro cuarteto de José Martí dice: Todo es hermoso y constante/ todo es música y razón/ y todo, como el diamante/ antes que luz es carbón/; clara alusión a que la verdad, tarde o temprano, reluce. Ojalá y no sea después de que los daños al ambiente y la salud ya sean irremediables.


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