Apostemos más a la prevención

La nueva dirección de la Policía asume un tramo crucial en el desafío de combatir la delincuencia y mejorar la frágil seguridad ciudadana. En cada relevo, la promesa de actuar con mano dura asume carácter de letanía muy socorrida. La experiencia ha demostrado que la cacería de criminales propicia que haya más criminales. Algunas veces, más de la cuenta quizás, la vía rápida del exterminio ha suplantado el papel de la investigación, truncando casos y dejando cabos sueltos. Parece que es necesario pulir la estrategia y hacer el máximo esfuerzo por ir un paso adelante.
No está en disputa el derecho a la defensa que tienen los policías cuando los delincuentes ponen en peligro sus vidas. Ese derecho lo defendemos a rajatabla. De lo que se trata es de que afinemos la prevención con un mayor énfasis en el trabajo de inteligencia. Esto, en muchos casos, permitiría conocer y frustrar planes de los delincuentes antes de su materialización, y además, algo tan importante como detectar los movimientos de manzanas podridas dentro de las filas policiales.
Tal vez la mejor transformación que necesita la Policía es afinar mejor sus protocolos de depuración interna y de seguimiento de las actividades de agentes expulsados por faltas graves. Rescatar la confianza perdida es deber ineludible. Aspiramos a que la prevención coloque a la ley un paso adelante.

Hay que rescatar al drogadicto

Son frecuentes las noticias acerca de decomiso de alijos de drogas de diferentes tipos. Hay fluidez de información acerca de la política de combate a las drogas en cuanto a suministro, tráfico y venta. Pero preocupa que no se dice nada acerca de la política para combatir la adicción y contrarrestar los efectos del consumo de drogas. Hasta demostración en contrario, parecería que no hay una política definida para atender debidamente ese aspecto de los narcóticos, sobre todo para prevenir a la juventud en cuanto a los riesgos del uso de estas sustancias.
Si el microtráfico de drogas ha crecido y si abundan los puntos de venta es, seguramente, porque ha crecido la demanda, el consumo. ¿Pero además de capturar alijos, qué se está haciendo concretamente para contrarrestar la adicción y mitigar sus graves daños?


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