Arruinando una buena causa

Las presiones movidas por un activismo de bandería política oficial han entorpecido los esfuerzos por sanear y llevar eficiencia a hospitales públicos de la red del Servicio Nacional de Salud. Así lo ha denunciado quien más podía saber lo que ocurría: el doctor Nelson Rodríguez Monegro, a cargo hasta el martes de la Dirección del organismo. Si se necesitaban más testimonios de entero crédito de que con ciertos dirigentes prosigue la nociva práctica de tratar al Estado como botín de los “triunfadores” ahí está la grave puesta en evidencia aportada por un respetable médico que pretendía mantener separados los intereses partidarios de la ética administrativa. Para mayor decepción, el ex-funcionario dio a entender que no halló respaldo en la Presidencia cuando expuso lo dañino de las interferencias politiqueras.
Tomando en cuenta que las numerosas muertes en el sistema asistencial de República Dominicana tienen como causa eficiente -certificada por organismos internacionales- el mal desempeño de recursos humanos y de gestiones administrativas, habría que suponer relación entre la masiva politiquería de gente apoyada en segmentos de poder y los altos índices de mortalidad en hospitales. Una reprobable expresión de grupismo clientelista que domina nóminas, golpea el principio de autoridad y llena dependencias públicas de empleados en exceso que en el caso de los centros de salud incluye el negarse a trabajar.

Abrir los ojos un poco más

El hecho de alegar ignorancia tras designar en alto cargo ministerial a un joven que guarda prisión desde hace un mes por alegado maltrato de género, el presidente Danilo Medina causa la impresión, probablemente equivocada, de que se abstuvo para este caso de requerir las informaciones imprescindibles para ciertos ejercicios de Poder. Algo que va contra la vieja creencia de que en el país no hay persona mejor enterada de todo que el jefe del Estado, con organismos de seguridad, vigilancia y recolección de información en exceso a su disposición. Además de la imprevisión por la que anuló el nombramiento de un viceministro, el primer mandatario ha preocupado a la sociedad al llevar a funciones consulares a una persona con antecedentes que debieron ser tomados en cuenta antes de asignarle tareas en el área en que fue cuestionada antes.


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