Asdrubal Domínguez, maestro del
arte dominicano

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POR MARIANNE DE TOLENTINO
La exposición, desplegada en la primera planta, hace revivir el período más comprometido de la pintura dominicana, los años 60, y su movimiento de mayor identidad, constancia y brillantez, el Expresionismo. Esa corriente en su vertiente social –patriótica, política, insurgente como la lucha– denunció alternadamente con horror y compasión, las injusticias y los abusos, el dolor y la crueldad, arribando al clímax de la “Revolución de Abril”, junto a Silvano Lora, Ramón Oviedo y Ramírez Conde. Asdrubal Domínguez era un artista heroico, que al mismo tiempo amaba profundamente a la humanidad y la cultura.

En un sentido, nos asombra que, en vida, él haya presentado una sola muestra individual y que la segunda, en el Museo de Arte Moderno, fuese póstuma. Pero su temperamento, totalmente distanciado de intereses personales, permite comprender esa actitud que llevaba en el arte el desprendimiento hasta límites extremos. Sin embargo su contribución en las colectivas le distinguía entre los mejores: así sucedió en el “Homenaje a Manolo Millares”, donde saludamos entonces la obra serigráfica de Asdrubal Domínguez, sobresaliente “por la intensidad del mensaje” y por reunir “las cualidades técnicas y el alcance emocional”.

La exposición

En el Museo de Arte Moderno, la planta a nivel de la calle, se presta para una buena repartición museográfica, cuando de un expositor se presentan categorías distintas. Así, en la parte abierta, jugando la plataforma cercana a la entrada, un papel esencial para la disposición de piezas principales, se colocaron importantes pinturas sobre lienzo, que demuestran la variedad de la obra dentro de la unidad. A la sala cerrada asignaron trabajos sobre papel, dibujos, grabados y esculturas, un conjunto por cierto excelente y expresionista siempre.

Asdrubal Domínguez evoca, por los temas y su tratamiento, los mundos iracundos de Pablo Picasso y Oswaldo Guayasamín. Del primero, está, además del compromiso ideológico, una cierta aproximación formal y estilística alrededor del período de Guernica: palpamos, en detalles e interpretaciones anatómicas, la admiración que el maestro dominicano sentía por el genio catalán. Del mentor ecuatoriano, asociamos más bien la indignación y el sufrimiento de la mujer, ello se manifiesta fundamentalmente en los grabados, en el manejo contrastado del blanco y negro.

La mujer constituye un sujeto esencial para Asdrubal Domínguez. Él la representa en su condición tradicional, de mujer hermosa –la deformación y reformación moderna preserva la sensación de belleza–, de madre y sobre todo de intérprete musical, siendo uno de los cuadros más portentosos “La Dama del Cello”. El pintor, que era un gran amante de la música, prefiere los instrumentos de cuerdas y no descartamos que la correspondencia formal entre sus curvas y el cuerpo femenino haya intervenido en la frecuencia temática. Aquí musas y músicas se funden en la pintura.

Observamos una intensidad física en cada uno de los cuadros, encuentrase (relativamente) más cercano al realismo –así la fémina atada con cuerdas– o más esquematizados y sintéticos, llegando a ser triangular la forma del rostro. No obstante, las distorsiones nunca se radicalizan, y el buen dibujo siempre transparece: sólo logran deformar quienes poseen el dominio de la forma.

En cuanto a las obras neo-cubistas de Asdrubal, siguen las pautas del cubismo en sus inicios, simplificación de las morfologías y supresión del escorzo, mientras la organización de los elementos en la superficie, a la vez densa y aereada, pertenece al artista dentro de su profesionalidad de ingeniero-arquitecto. El diseño y la estructura están preservados; una vehemencia controlada impregna la atmósfera; es una plástica vital sin excesos febriles.

El color sin duda singular no teme la austeridad. Asdrubal Domínguez usa una paleta que prefiere las gamas sordas y amortiguadas, las tonalidades de la tierra –¿metáfora del mestizaje?– o, con la misma economía cromática, ilumina la superficie, haciendo reinar matices cercanos al blanco. Una ausencia es notable: el verde. Los escenarios, relativos a la condición humana, prescinden por cierto del paisaje, y la obra maestra “Pájaros muertos sobre una azotea” –3er. premio de pintura Concurso E.León Jimenes 1969– es mucho menos una visión urbana que una conjugación de ritmos, ángulos y dramático colorido.

Al referirnos a esta pintura –colocada sin embargo en la sala de dibujos y grabados– abordamos la segunda parte de la exposición, que conserva los lineamientos ya analizados, pero agrega una mayor audacia, una mayor impronta emocional, en la representación de los personajes, que se convierten en alegoría del dolor. Asdrubal Domínguez fue un excelente grabadista, produciendo en gráfica algunas obras históricas y serigrafías insuperables, ¡qué deleite es verlas hoy cuando la estampa dominicana está amenazada de muerte!

El tratamiento del dibujo, hasta en casi bocetos de pequeño formato, nos seduce por la calidad del trazo, la precisión y agilidad de los contornos, el sentido de la composición –así los inesperados grupos de hombres–. Junto a la seguridad técnica triunfa el refinamiento estético. A pesar de una ínfima presencia escultórica, nos percatamos de que Asdrubal hubiera podido ser un tallista de primer orden y un escultor… expresionista.

La exposición “Asdrubal Domínguez, Combate por el Arte”, de título por cierto golpeante, que contó con la colaboración de familiares del artista y de coleccionistas, merece no sólo visitarse, sino apreciarse a su justo valor. Aquí nos encontramos ante un período muy especial del arte dominicano y un artista formidable, militante y humanista.

Felicitamos al Museo de Arte Moderno por ese evento y anhelamos que se organicen numerosas exposiciones similares, mostrando en su modernidad la riqueza del arte nacional. Un arte para recordar. Un arte para redescubrir.

Yoryi Morel, en las celebraciones por el centenario de su nacimiento

Diversas exposiciones del patrimonio dejado por el artista, una muestra itinerante de reproducciones de obras emblemáticas, visitas guiadas a diferentes espacios expositivos, conferencias, coloquios, documentales, edición de guías expositivas, libros especializados y un concurso de ensayo a nivel escolar, forman parte de las actividades. 

Nadie mejor que el gran maestro Yoryi Morel para mostrar esos paisajes cotidianos que se consideran parte de las costumbres del dominicano. Su obra, conocida por la gran fuerza que caracterizó su trabajo, es hoy orgullo dominicano, y su nombre determinante en la pintura de nuestro país.

En ocasión de las celebraciones del centenario de su nacimiento, el Centro León y el Centro de la Cultura de Santiago tendrán una importante participación, tomándose en cuenta que el maestro nació en dicha ciudad, así como también el Museo de Arte Moderno y el Museo Bellapart.

Dentro del amplio programa de actividades se encuentran diversas exposiciones del patrimonio dejado por él, una muestra itinerante de reproducciones de obras emblemáticas, visitas guiadas a diferentes espacios expositivos, conferencias, coloquios, documentales, edición de guías expositivas y libros especializados, y un  concurso de ensayo a nivel escolar.

Yoryi Morel fue autodidacta y está considerado como uno de los grandes nombres dentro de la plástica dominicana. A pesar de que en sus inicios recibió algunas instrucciones del pintor santiaguense Juan B. Gómez, se dice que no recibió ninguna influencia y creó su propio estilo de trabajo. Su primera exposición la realizó en 1932.

Calendario de

actividades 2006-2007

31 de agosto 2006:

Apertura exposición “Yoryi Morel. Por los caminos de nuestra expresión”.

 3 de septiembre 2006:

Charla “El Costumbrismo en las Artes Visuales Dominicanas”.

20 de septiembre 2006:

Visita guiada a la exposición “Yoryi Morel. Por los caminos de nuestra expresión”.

23 de septiembre 2006:

Visita taller para niños

4 de octubre 2006:

Conversatorio con los discípulos de Yoryi Morel en el Museo Bellapart.

25 de octubre 2006:

Sección solemne del Congreso Nacional declarando a Yoryi Morel “Pintor Nacional”.

Convocatoria Concurso Busto de Yoryi Morel.

Realización de paisajes al estilo Yoryi Morel por los estudiantes de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Santo Domingo y escuelas provinciales de Bellas Artes, con la participación de 14 artistas plásticos en calidad de facilitadores.

Inauguración Muestra Itinerante “Un Pintor llamado Yoryi Morel”

16 de noviembre:

Arte Público con Yoryi.  “100 AÑOS-100 OBRAS”.  Exposición simultánea de reproducciones fotográficas de las obras originales que integran la “Gran Exposición Centenario Homenaje a Yoryi Morel” del Centro León.

15 de enero 2007:

Convocatoria Concurso Escolar de Pintura y Ensayo “Yoryi Morel en las Escuelas”.

31 de marzo 2007:

Inauguración “Gran Exposición Centenario Homenaje a Yoryi  Morel”.

14 de abril 2007:

Realización de cuatro paneles murales con temas al estilo de la escuela de Yoryi Morel, por artistas de Santiago y la participación de profesores y alumnos de la Escuela de Bellas Artes. Puesta en circulación de camisetas con reproducciones de obras de Yoryi Morel.

Ofrenda a la tumba del Maestro. Cementerio Municipal de Santiago.

Acto solemne y entrega de pergaminos a los artistas participantes en la jornada del Parque Yoryi Morel.

Puesta en circulación de “Monografía de Danilo de los Santos”, una visión general de Yoryi Morel, desde los diferentes ángulos de su vida y obra.

Del 24 de abril al 7 de mayo 2007:

Ciclo de conferencias sobre Yoryi Morel. X Feria Internacional del Libro de Santo Domingo.

14 de junio 2007:

Entrega Gran Premio Centenario Yoryi Morel en la exposición de fin de año escolar en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

25 de octubre 2007:

Puesta en circulación de “Textos sobre Yoryi Morel”.

Concierto de cierre del Año de Yoryi Morel. Gran Teatro del Cibao.