Asesino confeso de niño en Nueva York, ¿un monstruo o un impostor?

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NUEVA YORK, (AFP) – La justicia estadounidense enfrenta la compleja tarea de determinar si el hombre que confesó esta semana haber asesinado al niño Etan Patz, desaparecido en 1979 en Nueva York, es un monstruo que ocultó el crimen más de 30 años o un chiflado que ha inventado la historia.

Pedro Hernández, un portorriqueño de 51 años, afirmó el miércoles a la policía haber estrangulado a Etan Patz, de 6, en el sótano de su tienda de comestibles cerca de la parada del autobús escolar a la que iba el niño aquel 25 de mayo en el barrio de SoHo, en el sur de Manhattan.

El hombre fue acusado formalmente el viernes de homicidio en segundo grado, aunque las dudas sobrevuelan este caso que dejó una profunda marca en la conciencia colectiva de Estados Unidos.

Las autoridades creen que los dichos de Hernández, un hombre casado en segundas nupcias y padre de tres hijos, son lo suficientemente creíbles para avanzar en la investigación. Pero el fiscal Cyrus Vance Jr., el mismo que sufrió el año pasado una resonante derrota en el caso de agresión sexual contra el ex director general del FMI Dominique Strauss-Kahn, admitió que hay “mucho más que investigar” y que eso “será efectuado de forma cautelosa y mesurada”.

De su lado, el abogado de Hernández ya obtuvo la autorización del juez para que su cliente sea sometido a una evaluación psiquiátrica. Según este letrado, Hernández, ingresado en un hospital desde el viernes, ha tenido “diagnósticos de esquizofrenia y desorden bipolar” y cuenta con una “historia de alucinaciones tanto visuales como auditivas”.

Sin los restos del pequeño -que probablemente nunca serán hallados según la policía- ni otra evidencia física, la fiscalía deberá apoyarse en testigos para construir una acusación sólida contra Hernández, que se había mudado a Nueva Jersey (este de Estados Unidos) poco tiempo después de la desaparición de Etan.

El sábado, la prensa local daba a conocer declaraciones de familiares y vecinos que darían sustento a la confesión del detenido. Norma Hernández, una de sus hermanas citada por The New York Times y que vive en Nueva Jersey, aseguró que Pedro había confesado antes haber matado a un niño, aunque la familia no lo denunció ante la policía para evitar problemas.

Según esta mujer, el hombre nunca le confesó el crimen a ella: “Si me hubiera dicho algo a mí, estaría en prisión”, afirmó Por su parte, un vecino del barrio, Roberto Monticello, que tenía 16 años en aquel momento, dijo recordar que “todo el mundo, excepto Pedro” se había movilizado en las horas y días posteriores para buscar a Etan, consigna el tabloide The New York Post.

 “Pedro se quedaba en la puerta, mirándonos. Pensando en perspectiva, parece extraño. Todo el mundo estaba buscando. Pero él no lo hizo”, afirmó Monticello, para quien Hernández “era el tipo de chico que uno siempre sabe, incluso como chico, que un día va a explotar”.

Hernández es el tercer hombre identificado como sospechoso en este caso, pero el primero en ser acusado. Etan Patz fue declarado formalmente muerto en 2001 y tres años más tarde su familia ganó un juicio civil de dos millones de dólares contra José Antonio Ramos, novio de la niñera del pequeño y que se encuentra actualmente en prisión por abusar de niños.