Así no se puede

Claudio Acosta

Quienes hemos pasado por la desagradable y triste experiencia de haber sido retenidos en uno de los tantos puestos de chequeo diseminados en “puntos estratégicos” del Gran Santo Domingo solo para comprobar que el verdadero motivo de que nos mandaran a parar era pedirnos dinero para la cena o la comida (“no hemos picado nada, Comando”) sabemos que puede ser verdad, como señala un amplio reportaje publicado por El Nacional, que a los policías los mandan a las calles a prestar servicio hasta por doce horas y no les dan dinero para los viáticos. Por eso es fácil llegar a la conclusión de que también puede ser verdad que el racionamiento de combustibles ha reducido la presencia de las patrullas policiales en las calles, información que el vespertino atribuye a “generales que solicitaron reservas de sus nombres”, sobre todo cuando se recuerda que con operativo o sin operativo la Policía siempre anda escasa de combustible para movilizar sus vehículos. La situación descrita obedece, según “fuentes de entero crédito”, a que la Policía Nacional arrastra un déficit de 3,000 millones de pesos que ha impedido, incluso, que se cumpla con el aumento salarial que dispuso el presidente Danilo Medina en febrero pasado. Es obvio que una institución en estado de calamidad económica como la que describe ese reportaje no puede cumplir con su responsabilidad de velar por la seguridad pública, y mucho menos garantizar la eficacia y buenos resultados del operativo que, con el auxilio del Ejército, se ha puesto en marcha para contener la desbordada delincuencia.