Ataque a Siria y el petróleo

ARTURO MARTÍNEZ MOYA

Sin confirmarlo una fuente independiente lo del uso de sustancia química, Washington y aliados bombardearon a Siria. Un ataque quirúrgico. A pesar de las bravuconadas, Trump y Putin se coordinaron para no pelearse, para no tocar el tablero geopolítico mundial. Como los misiles picaron cerca de Putin, lo que no permite su ego, sin prisa y con cuidado responderá para preservar su fama de líder duro, sin miedo, inteligente y táctico, a diferencia de Trump que es previsible y actúa por impulso.
En los barrios se dice que entre grandes y fuertes no hay pelea, se tienen miedo, es lo que creo sucederá en este caso. Las pérdidas serían enormes, haciendo mucho más inestable las relaciones internacionales. Aceptando que las consecuencias serían impredecibles, en el escenario de confrontación se dispararía el petróleo para quedarse navegando por la nube y generar perdidas a países importadores de combustibles.
En nuestro caso aumentaría y mucho el peso de la factura petrolera, en 2017 fue 16% sobre el total de importaciones de bienes. Adicionalmente pagamos US$522 millones, un 22.4% más comparado con la factura petrolera de US$2,846,932.2 millones correspondiente a 2016.
El mayor costo en 2017 se produjo no obstante reducirse en 2.35% el volumen (60,363,813 barriles) de crudo y derivados consumido respecto a 2016 (61,814,419 barriles), pero aumentó y mucho el precio medio ($47.16 dólares) pagado, superó ($9.54 dólares el barril) en 25.4% el de 2016 ($37.62 dólares).
Lo cierto es que con o sin enfrentamiento entre Washington y Moscú tenemos que olvidar precio del petróleo entre 40 y 50 dólares el barril, de hecho en lo que va de año se ha situado consistentemente por encima de las previsiones del Presupuesto Público. Enorme la diferencia (de $18.67 dólares el barril) entre lo que está en el Presupuesto y la cotización del pasado viernes, que si no se reduce significativamente en lo que resta de año, el petróleo dejara de ser motor de la economía para restar.
Este año será menor el volumen de combustibles importado y consumido, el total podría cerrar por debajo de 60 millones de barriles. Pero como sucedió en 2017, por el mayor precio medio, estimo se situara entre $55 y 60 dólares, nuevamente la factura petrolera será superior, se ubicara entre US$3.000 millones y US$3,400 millones, aumentando entre US$150 millones y US$550 millones respecto a 2017.
El Banco Mundial lo ha advertido, el aumento del petróleo frena el consumo y la economía en los países importadores, creando una situación de ambigüedad para la política pública. No hago los cálculos, para nosotros las pérdidas por el menor consumo de combustibles implicará décimas menos de crecimiento del consumo agregado y del PIB real, con aumento de la deuda pública. Además de que el mayor precio del petróleo podría hacer insostenible el subsidio eléctrico, este año ha sido presupuestado en 0.5% del PIB, el problema es la alternativa, agregar apagones al escenario.
Como el ataque a Siria fue limitado, para salir de la situación sin pelearse con Rusia, lo que viene ahora es un prolongado pulso diplomático que continuará desviando al alza el petróleo, lo que en toda parte condicionará la política pública. Tengo la seguridad de que nuestras autoridades están atentas para anticipar medidas precautorias.