Ateísmo liberador y liberación atea

Rafael Acevedo

El ateísmo, sin duda, ha contribuido a la eliminación de la carga psicosocial ocasionada por las barreras morales y religiosas. En ese sentido, ha librado a muchos de la discriminación étnica y religiosa, incluso de la persecución política. Un pueblo que ha sufrido gravemente la persecución étnica es el hebreo; aunque en casi todo el mundo hay discriminación y persecución étnica de alguna especie. Cuando se estudian las causas del desarrollo del ateísmo en los siglos 19 y 20 entre descendientes hebreos en Europa, es inevitable ligar dicho fenómeno con las persecuciones y el bloqueo de los canales de ascenso social de que eran objeto los hebreos. La historia de grandes artistas y compositores judíos en la Europa del siglo 19 y 20, según el gran músico estadounidense Leonard Bernstein, no es diferente de la tragedia de los judíos sefardíes, perseguidos por los católicos de España, en el siglo 16; siendo estos obligados a convertirse al catolicismo, so pena de ser despojados de todos sus bienes y ser enviados al exilio. Gustav Mahler, el gran pianista checo, para llegar a descollar en Austria, se vio obligado a abdicar de su religión, lo cual lo hizo víctima de persecución de su propia gente, lo que lo destrozó emocional y espiritualmente. Max Weber, en su libro “El Sabio y la Política”, relata los impedimentos que tenían los jóvenes intelectuales judíos para ascender en las universidades de Alemania. Las peripecias que vivieron grandes hombres de las artes y la ciencia los forzaba a la excelencia y, no pocas veces, al intelectualismo ateo o agnóstico. Lo que, consecuentemente, les abrió paso a los centros académicos y medios artísticos, culturales y políticos. Marx, Freud, y más recientemente Fromm, son excelentes ejemplos de lo que intentamos mostrar. Es un estudio reciente de Gallup Organización, en más de 130 países, en el cual participamos, se muestra que las ciudades más atractivas para los talentosos de cualquier sexo y etnia son aquellas en que hay mayor tolerancia a las conductas individuales. No es coincidencia que París haya sido la meca de tantos talentos que no han encontrado cupo en ciudades y culturas más rígidas religiosa, cultural y políticamente hablando. Muchas personas que se han sentido acosadas en sus comunidades han migrado hacia ciudades más liberales o más populosas, y con mucha frecuencia han encontrado gran acogida en ambientes y centros culturales más liberales. No han sido extraña a esos desplazamientos de talentos las ideas de la liberación sexual, el extremismo político y el tremendismo intelectual que desemboca en el ateísmo, el existencialismo y el desprecio radical de las creencias religiosas. También tienen grave responsabilidad las vinculaciones entre agrupaciones religiones e intereses espurios, en la persecución de conductas disidentes e individuos no conformistas. La humanidad actualmente arriba a una gran crisis moral y social. Debemos seguir construyendo conocimiento y bienestar para todos, sin que cuestiones personales y de intereses políticos, de género o de etnia nos impidan ver con serenidad lo que ciertamente existe más allá del hombre, sus aberraciones y sus prejuicios.


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