Autistas, idiotas y ladrones

Eusebio Rivera Almodóvar

Sancho Panza, fiel compañero y servidor de don Quijote de la Mancha, es el ejemplo por excelencia de un súper-loco, pues ser sirviente, escudero o secretario de un loco es una súper-locura. ¿Qué decir entonces de un pueblo cuyos gobernantes y/o dirigentes son autistas, idiotas y ladrones? No os asombréis; os demostraré que los dominicanos somos iguales o peores que Sancho Panza, con la diferencia de que podemos cambiar nuestro destino.
De Eduardo Martínez, amigo que la distancia me robó, y César Thomas, tío-hermano-amigo, QEPD, aprendí a formar palabras nuevas con simples vocablos de nuestro idioma y el saludable sentido del humor que ellos me contagiaban. Una de sus ocurrencias idiomáticas, para poner a cualquier amigo en apuros era: ¿Si el que riñe es un riñón, el que ladra es un ladrón, el que moja es..?
Dos nuevas acepciones que he dado a las palabras “autista” e “idiota” son: Fanático de los autos y artífice de ideas “grandototas”, como diría el Chapulín. Así quedan enmarcados nuestros gobernantes dentro de los autistas e idiotas por sus preferencias por autos lujosos y grandes como las jeepetas y por ser vendedores de falsos ideales. Igualmente, como imitadores del “perro que ladra y no muerde” (y por lo tanto es solamente un “ladrón”) repiten las promesas hechas e incumplidas, sobre todo aquello de que “caiga quien caiga”, “hasta las últimas consecuencias”, terminación de los apagones, la delincuencia y la incontrolable inmigración haitiana.
Ante el actual desamparo colectivo recordé otra pregunta de Eduardo cuando huíamos de los policías cascos negros en la secundaria: ¿Dónde están los que defienden a los civiles?; yo pregunté: ¿Quiénes? y me respondió: La Defensa Civil.