Autopista vecinal, abstruso y “novedoso” concepto vial

Rafael Acevedo

Cuando se estaba terminando la Autopista la Capital-Santiago, los buscones de vehículos colectivos anunciaban a los posibles pasajeros la llamativa oferta: “¡A Santiago por La Pista!”. A los muchachos nos fascinaba hablar de los récords de velocidad propios y ajenos. Una verdadera pista de automóviles, solo interrumpida con animales sueltos que con frecuencia producían accidentes y, desde luego, conductores que tomaban demasiado en serio eso de “la pista” y sencillamente volaban; a menudo aterrizaban desastrosamente. Una noche un caballo cabalgó sobre el bonete de mi vehículo nuevo. Un amigo escapó por pulgadas de una palma que unos desaprensivos tumbaron sobre la pista, apenas segundos de él haber pasado. Otro sobrevivió milagrosamente a un accidente con una mula; decidió darle de balazos a todo animal que encontrase suelto en la pista. Pero, con todo, era una vía al menos más agradable. Lo de ahora es otra cosa y, progresivamente, aquel concepto de autopista segura, decente y respetable, ha sido abandonado por completo. El desastre vial empieza en “El Nueve”… y termina jamás. Por ejemplo, en el kilómetro 20, habiendo un puente sobre la pista a 200 metros de la entrada a barrios que están en la zona; en vez de organizarse la circulación local y transversal por encima de dicho puente, se ha colocado un semáforo totalmente absurdo y arbitrario, que desconcierta y caotiza la circulación. La famosa autopista ha devenido en una serie insufrible de tramos de uso vecinal que, al parecer, están regidos por los usos y costumbres, y por conveniencias de “mafias” locales. Hay que preguntarse qué ley u ordenanza municipal autoriza que una patana-trailer de tres vagones, realice un “giro en U de cuatro carriles” en esas intersecciones improvisadas, que hacen pensar que alguna empresa local ha sobornado a las autoridades. Existen, además, absurdos: como que la hermosa y formidable Circunvalación Haina-Villa Mella, no tenga una rampa segura y adecuada de acceso a la “Autopista”, para el giro Villa Mella-Santo Domingo. Los que tienen que hacerlo, increíblemente, toman la Autopista hacia Santiago para, frente a Campamento Militar del 24, hacer un giro en U improvisado, no protegido ni señalizado en absoluto, ocupando peligrosamente hasta dos carriles de ida y dos de vuelta, obstruyendo, inesperadamente, el flujo vehicular. Interesaría saber las razones técnicas o económicas para esta barrabasada. Como tanto absurdo no cabe en tan poco espacio (vial y periodístico), los dejo, esta vez, frente a la Parada Mocana, en el 28, no por casualidad frente al antiguo manicomio, donde los pataneros del sindicato COMETRAMOS, se han ido “comiendo” el carril derecho, y dejando carril y pico de autopista, que se congestiona peligrosamente a medida que crecen la fama de dicha fonda, y la irresponsabilidad de las autoridades viales. Habrá que hacerle un restaurant-puente sobre la pista, como en Europa, a esta famosa fonda, en lo que alguna autoridad asume su responsabilidad, y el INSTRANT acaba de asumir el desastre, especialmente, el de la diversidad y las pugnas de poder entre instituciones y entelequias del tránsito y el transporte.


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